10 de los 27 centros del Sistema Británico de Salud han reconocido realizar esta intolerable e indignante práctica

Este martes, fiesta de la Encarnación y la Anunciación del Señor, se celebra el Día del Niño por Nacer, en definitiva, el Día por la Vida. Pero se ha conocido una noticia que llena de tristeza e indignación. Según señala ABC, en los dos últimos años algunos hospitales británicos han quemado más de 15.000 restos de fetos abortados para producir energía.

El periódico de Vocento alude en su información a una investigación periodística, realizada por la cadena televisiva del Reino Unido Channel 4. En esta se desvela que, al menos dos hospitales públicos usaron restos de no nacidos incinerados como fuente de generación de energía. Es increíble que ya no se respete nada, no solo la vida, sino que se use a los no nacidos igual que el gasóleo, la biomasa, el carbón, etc. 

Entre los hospitales públicos que hacen esta intolerable práctica está el Addenbrooke de Cambridge, que ha incinerado casi 800 bebés de menos de 13 semanas de gestación, fallecidos por aborto natural. Pero a las madres solo se les comunicó que los habían incinerado, no su utilización y conversión en energía.

Lo más preocupante es que no son solo un par de hospitales los que realizan esta práctica, sino que los más de 15.000 restos de no nacidos han sido incinerados por 27 centros del Sistema Británico de Salud (NHS en sus siglas en inglés). Además de estos, diez ya han reconocido que hacen esto para reducir el volumen de desechos.

El Ministerio de Salud británico se ha apresurado a prohibir esta práctica, que el doctor Dan Poulter, con un cargo similar al de secretario de Estado en este departamento, considera "totalmente inaceptable", pero señala que "la gran mayoría de los hospitales actúan de manera adecuada".

Según The Daily Telegraph, en Inglaterra y Gales uno de cada siete embarazos acaba en un aborto natural involuntario. Pero lo que no se puede tolerar es que los restos humanos que generan acaben siendo utilizados como combustible en la calefacción, por ejemplo.

Cristina Martín

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