Conocidas son mis tenidas -no se asusten quiero decir agarradas- con la asociación Hazte Oír (HO). Por cierto, que los jueces no han aceptado la tontidenuncia de HO contra Fernando López Luengos, autor del informe sobre el grupo Yunque. Espero que hayan aprendido la lección.

Pero a cada uno lo suyo. Esta vez Hazte Oír lo ha hecho bien: se dispone a conceder un premio a Asia Bibi (en la imagen), la mujer cristiana, madre de cinco hijos, condenada a muerte en Paquistán por blasfemia.

Naturalmente no hay nadie tan idiota como para crear que en Paquistán, una mezcolanza de bombas nucleares y fanatismo islámico, semillero de terroristas, una señora lista como Asia iba a blasfemar sobre Alá. Es inocente, claro está, pero la ley sobre la blasfemia es aprovechada por los islámicos para deshacerse de sus enemigos con la fuerza del Estado. Vamos, que se corren pocos riesgos y con un poco de suerte, puedes conseguir, en lugar de un proceso judicial donde la víctima pueda hablar, un rápida y eficaz lapidación.

También tengo que felicitar a La Razón, quien ha glosado la visita a España de Ashiq Masih, el esposo de Bibi, para titular su portada con las siguientes palabras de Masih: "Esperemos que España dé asilo a Asia Bibi". Hombre, eso por supuesto, pero el futuro de Bibi todavía no está claro. Para que lo esté, y para que luego pueda ser acogida en nuestro país, no estaría de más que nuestro presidente, Mariano Rajoy, se mojara en defensa de Bibi. Con todos los respetos hacia la soberanía paquistaní, naturalmente, pero con serenidad y firmeza. Y, de paso, que presione a la Unión Europea para que haga lo propio. A fin de cuentas, ¿Rajoy es cristiano, verdad?

Lo que está en juego es la libertad religiosa. De los cristianos, naturalmente. El resto de credos tiene asegurada esa libertad, incluso la libertad de perseguir a los cristianos.

Eulogio López

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