El diario El País ha sorprendido a casi todos. Para romper el hielo abría la semana con un editorial y un artículo de Juan Luis Cebrián que venían a decir lo mismo: "Márchese, señor Zapatero".

Naturalmente, tanto Cebrián como el ignoto plumífero alegaban razones de Estado fundadas y profundas para decir justo lo contrario de lo que hasta ahora habían dicho. Supongo que la aclaración resultaba totalmente innecesaria.

Sorprendente el giro prusiano. Para algunos, la explicación está clara: ocurre que el hombre de PRISA es Alfredo P. Rubalcaba y don Alfredo ya habría renunciado a ganar las elecciones pero no a ganar el liderazgo en el PSOE, que le disputan Carme Chacón y, atención, Rodríguez Zapatero. Por que esa es otra: ¿quién ha dicho que ZP se va? Le han echado como candidato pero reina en la Secretaría general del PSOE. Y eso es malo porque Rubalcaba recuerda con pavor la difícil cohabitación entre Joaquín Almunia y José Borrell. Y si Rubalcaba pierde por goleada, ZP, que no tiene otra cosa qué hacer, regresará: ¿Qué se apuestan?

Yo propongo otra teoría para el cambio de actitud de El País, el periódico, según Radio Nacional de España (RNE), de la izquierda española. ¿De verdad? ¿De la izquierda? ¿El PSOE y PRISA son de izquierdas o simplemente son progres?

Digo que propongo otra alternativa: simplemente, es El País, no Rubalcaba quien se ha convencido de que la llegada al poder de los peperos es inevitable. Ni Zapatero ni Rubalcaba: a esos ya no se les puede sacar nada. Por tanto, ahora hay que jugar al PP, mejor dicho, hay que jugar contra el PP.

¿Saben una cosa? PRISA es el único multimedia a quien desea acercarse Mariano Rajoy, porque considera que Unedisa-El Mundo, Planeta-La Razón, Vocento-ABC, Godó-La Vanguardia o Intereconomía-La Gaceta, no pueden hacer otra cosa que acompañarle y justificar cualquier tontuna que realice. Y La Sexta-Público es inabordable, casi la coartada del pluralismo anti-PP.

Pero a El País hay que ganárselo. Le ocurre lo mismo que con el voto católico: a la prensa conservadora Rajoy puede permitirse el lujo de despreciarla. A El País no. Por eso ha encarado a su nuevo hombre fuerte -no sé por cuánto tiempo- Jorge Moragas, que frecuente el mundo PRISA. Y lo hace: se ha hecho íntimo del director del diario, Javier Moreno, así como de Ignacio Polanco, que no manda un pimiento pero sigue siendo referencia familiar. Con Cebrián no ha podido, porque Janli, nobleza obliga, es un tipo demasiado importante como para tratar como jovencitos en alza. Janli habla directamente con Mariano.

El giro de El País es hacia el PP. Eso sí, manteniendo la crítica al partido como institución, pero sin reventarlo, como hizo con Gürtel. Entramos en la era PP. Hasta PRISA se ha dado cuenta.

Eulogio López

[email protected]