Es el dinero en que ha devaluado el proyecto de fusión de cuatro cajas (Navarra, Cajasol, Burgos y Cajacanarias) respecto a la primera oferta de Flowers Powers

 

La razón: el navarro no quería tener dueño. Eso sí, entre él y Pulido cobrarán hasta 7,5 millones de euros anuales (30% variable). La conversión de las cajas de ahorros en bancos deviene en desastre. Ángel Corcóstegui consultó al Santander su incorporación a Cívica.

Ahora que ya conocemos el folleto de Cívica, los peores temores sobre la desastrosa reforma de cajas de ahorros -conversión en bancos vía fusiones inter-regionales- se están haciendo realidad. Ayer hablábamos de Bankia, hoy podemos decir algo similar de Banca Cívica, que también se está malvendiendo.No sólo se ha llevado el proceso de forma acelerada, es decir, suicida, y en el peor momento de los mercados y de la marca España, sino que supuesto, y no admitido, que este proceso debiera haberse iniciado, la lógica imponía sanear las carteras dañadas y el coste de las fusiones con dinero público -como se ha hecho en todos los sitios y luego, sólo luego, buscar dinero entre inversores privados-. De esta forma se están vendiendo las cajas de ahorros a precios de risa y, lo que es más grave, esas ventas provocarán que todas las entidades se vean obligadas a vender, asimismo deprisa y corriendo, sus participaciones industriales, aumentando de esta forma la deslocalización industrial española, causa evidente del altísimo paro existente.

Empecemos por el final. El folleto de Cívica asegura que los dos copresidentes,  Antonio Pulido (Cajasol) y Enrique Goñi (Cajanavarra) se podrá repartir hasta 7,56 millones de euros anuales en materia de salario. Eso, para una entidad que ha recibido ayudas públicas tiene su aquel. Se dice 'hasta' porque el 30% de esa cantidad será retribución variable. Insistimos: ¿Por qué la desastrosa conversión de cajas de ahorros en bancos que lidera el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO) cuenta con el entusiasta seguidismo de muchos directores de cajas? Pues sencillo: porque un banquero cobra más que un cajero, mucho más.

Pero aunque el salario resulte reprobable, eso es lo de menos. Mucho más grave es la obsesión de Enrique Goñi, ejecutivo del día a día, en no tener dueños. Esta es la historia con el fondo Flowers Powers. Veamos. Antes de que Cajasol se sumara a la fusión, cunando se trataba de la fusión de Burgos Canarias y Navarra, Flowers valoró Cívica en 1.800 millones de euros, 0,8% su valor en libros. Cuando todo parecía listo para vender, Goñi llama a Pulido y consigue una fusión para romper relaciones con Flowers, que veía diluida su participación. Estaba claro que las cajas de ahorros se han convertido en bancos para, supuestamente, tener dueños que les controlen pero los cajeros reconvertidos no quieren accionistas de referencia: prefieren vender al menudeo para que nadie les controle.   

Total, que llega Cajasol y se va Flowers. La caja andaluza aporta 1.100 millones de euros en valor contable. Por tanto, estamos hablando de un supuesto valor patrimonial de 2.900 millones de euros. Pues bien, menos de un año después, Banca Cívica sale a Bolsa con 1.000 millones de euros de valor contable. En definitiva, Enrique Goñi  y Antonio Pulido han devaluado la friolera de 1.900 millones de euros. Si sumamos otros recursos propios, o dependiendo de qué rango utilicemos, dentro del abanico propuesto, esa cifra podría superar con creces los 2.000 millones de euros. En plata, Goñi ha devaluado Banca Cívica en dos terceras partes de su valor: ¿cómo lo ven?

Por otra parte, el que fuera consejero delegado del Santander Central Hispano, Ángel Corcóstegui, se ha incorporado como consejero a Banca Cívica. Ha consultado a su antigua entidad, quien no ha puesto ninguna pega. Recordemos la historia: Corcóstegui abandonó el Santander en 2002 con una pensión-indemnización de 106 millones de euros, que aún continúa siendo la más alta de toda la historia bancaria española. En el contrato se estipulaba que, en un lapso de 10 años, no podría trabajar en ninguna entidad. Aún no se ha cumplido el plazo pero está a punto.

Eulogio López

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