El ministro de Economía sale al paso de los rumores sobre la actitud montaraz de muchas entidades para aceptar la reforma del sistema bancario

 

Con una amplia sonrisa, el titular de la cartera de Economía, a la salida de la rueda de prensa del Consejo de Ministros sobre el techo presupuestario, ha respondido a las preguntas de Hispanidad sobre el grado de cooperación de la banca con el Gobierno a la hora de abordar la reforma financiera. "La relación entre el Ministerio y la Banca está siendo magnífica". Pero la respuesta no ha quedado ahí. De Guindos no es tonto y sabe que nadie se cree que el proceso de meter en vereda a las instituciones crediticias de nuestro país esté siendo un camino de rosas y sin espinas.

Por si acaso, ha dejado bien claro que el Gobierno es quien lleva la voz cantante: "No sé si los bancos están teniendo algún problema con nosotros, desde luego nosotros no lo tenemos con ellos". Es un hecho contrastado que al ministro le está costando trabajo poner en marcha sus proyectos de fusión ante las renuncias de la banca privada -sobre todo de las grandes entidades- a hacerlo si no reciben ayudas públicas. De Guindos sigue adelante, y parece convencido de conseguir sus objetivos. Él ya lo ha dejado bien claro: no tiene ningún problema. El problema, en todo caso, es de los otros. Y es que algo del mango de la sartén está en sus manos.

Sara Olivo

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