• Parece que para el presidente 'vitalicio' de la compañía no existe la crisis.
  • Los resultados de la empresa han caído un 36% en el primer trimestre del año.
  • Y la acción pierde la mitad de su valor.
  • Pero Monzón ha cobrado 4 millones de euros más otros 2 millones en stock options.
  • Los tres consejeros ejecutivos, Moranchel, de Andrés y el propio Monzón, ganan lo mismo que todo el comité de dirección.

¿Crisis…? ¿Qué crisis? Esto es lo que probablemente se preguntará Javier Monzón, presidente de Indra (en la imagen), cuando compruebe los números de su cuenta corriente. Y no es para menos. El directivo ha cobrado unos 6 millones de euros: 4 millones en concepto de sueldo más 284.553 stock options que, a precio actual, vienen a ser otros 2 millones.

Además, a esto hay que añadir el todoterreno para las cacerías con sus amigos, el Audi A8 que le lleva al trabajo y el A6 Allroad para que le siga la escolta. ¡Ah!, y el coste del uso del avión privado que pagan religiosamente los accionistas de Indra e, indirectamente todos los españoles, porque el 50% del negocio de la compañía en España lo tiene con el sector público.

Mientras tanto, en el primer trimestre de este año, los resultados de la compañía han caído un significativo 36% y el valor de la acción ha pasado de 15,8 euros a 7,3 euros.

Pero además del sueldo del presidente, hay malestar en el seno de la compañía por lo que gana Regino Moranchel. El vicepresidente ejecutivo cobra unos 2,7 millones de euros, a los que hay que añadir un paquete de stock options valorado en 1,3 millones de euros. Por su parte, el nuevo consejero delegado, Javier de Andrés, todavía recibe el sueldo de director general, es decir, un millón de euros anuales. Ya veremos hasta cuándo.

En cualquier caso, los tres consejeros ejecutivos cobran lo mismo que los siete miembros del comité de dirección juntos. Y lo que es incluso peor: las remuneraciones de Monzón, Moranchel, de Andrés y los siete directores generales suponen un coste para los accionistas de un 15% del beneficio neto de la compañía. No está mal.

Miriam Prat

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