Sus señorías pueden ser de izquierdas, de derechas o mediopensionistas pero ninguna de ellas cobra el salario mínimo ni un salario por debajo de la media española (unos 1.900 euros brutos mensuales).

Quizás por ello, el rifirrafe parlamentario sobre la reforma laboral del Gobierno se ha centrado en lo siguiente: los socialistas dicen que es muy mala porque abarata el despido y los populares aseguran que es muy buena por eso mismo.

Naturalmente que hay que abaratar el despido, y reducir la duración del subsidio de paro, y reducir el absentismo laboral, y reducir impuestos laborales para sustituirlos por IVA. Ahora bien, todas esas medidas, que o bien benefician sólo al empresario o bien perjudican al trabajador, deben ser compensadas con un incremento de salarios, especialmente de los salarios bajos, especialísimamente del salario mínimo interprofesional.

Pero, al parecer, los aliados no tienen voz, ni en la izquierda ni en la derecha.

Eulogio López

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