• La deuda pública supera ya el 90% del PIB, hasta un total de 943.700 millones de euros.
  • Esa cifra significa que sólo en intereses pagamos 38.600 millones de euros.
  • En esa situación, la bajada de la prima de riesgo no basta: se necesitan más recortes en las partidas fundamentales: jubilación, sanidad, educación y subsidio de paro… y tamaño del Estado.
  • Y el PP tendrá que afrontarlo solo, sin el apoyo de Rubalcaba, que se ha echado al monte para salvar el cargo.
  • Lo más sangrante -que constituye, al mismo tiempo, el gran error del PP-: seguiremos ayudando a la banca.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (en la imagen), medita en sus vacaciones en Galicia el nuevo curso político. El Caso Bárcenas parece enfilado, no porque haya desaparecido sino porque ha entrado en vía judicial. Además, la gente empieza a cansarse de vivir mediáticamente de la corrupción política, que es importante pero también interesadamente exagerada por los partidos políticos: el PSOE se centra en el Caso Bárcenas y el PP en los eres andaluces. A ambos les interesa poco la corrupción política y mucho dañar al adversario de cara a las urnas.

Sin embargo, la peor noticia, noticia real, que ha podido recibir Rajoy ha sido que la deuda pública haya alcanzado el 90% del PIB. Es decir, que los españoles debemos ya, como Estado, 943.700 millones de euros. Esto representa que sólo en intereses de la deuda, nos toca pagar 38.600 millones de euros.

En esa tesitura, poco importan las comparaciones y mucho las cifras absolutas. Es decir, poco importa que la prima de riesgo haya conseguido bajar de 250 puntos básicos. Lo cierto es que estamos emitiendo deuda para pagar intereses de la propia deuda. Es el círculo vicioso de todo apalancado que le conduce directamente a la ruina.

Por tanto, lo que Rajoy medita en Galicia es las peticiones de sus allegados, especialmente del director de la Oficina Económica de Moncloa, Álvaro Nadal, quien le insiste en que hay que afrontar nuevos recortes. Y no en partidas menores, sino en las grandes partidas: pensiones, sanidad, subsidio de desempleo y -esto no es una partida, sino el sentido último de todas las partidas- en el tamaño del Estado.

Si no se afronta una reducción principal de la deuda, ni las exportaciones ni la creación de empresas y puestos de trabajo, podrán sacarnos la postración.

Y lo más grave, el mayor error del Partido Popular en su política económica, ha sido su empecinamiento en salvar bancos en crisis. Una vez que se comienza a sanear el sector bancario con fondos públicos no hay vuelta atrás: comer, rascar y sanear bancos, todo es empezar. Desde que se abandonó la idea -y el PP abandonó esa idea desde que llegó a La Moncloa- se entró en un camino sin salida, con nacionalizaciones bancarias, rescates de la Troika y otras lindezas que nos van a salir al conjunto de los españoles por la torta un pan.

Así que lo que ahora medita Rajoy es tan sencillo como nuevos recortes que toquen a las pensiones, al subsidio de desempleo -que se ha convertido en un pozo sin fondo- y otros gastos sanitarios. Porque sin reducir el gasto, de nada sirve el incremento de las exportaciones, y el esfuerzo de las empresas en reducir deuda y buscar negocio en el exterior.

Y un nuevo error. Según las fuentes gubernamentales consultadas por Hispanidad, Rajoy y Montoro están convencidos de que, en esta tesitura, resulta imposible reducir los impuestos. Y con ello se cierra la otra puerta de salida de la crisis: aumentar el consumo interno.

Nos espera otro otoño, no caliente, sino tirando a frío gélido.

Eulogio López

[email protected]