• A la falta de sintonía con su 'número dos', se une ahora el suspense en el Real Madrid sobre la ampliación del estadio.
  • Florentino no quiere dejar de mandar y Fernández Verdes, consejero delegado, quiere volar solo.
  • La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, reexamina el proyecto, cuya inversión ronda los 400 millones.
  • La sombra de la Ciudad Deportiva todavía planea sobre Florentino.
  • Santander y Bankia se replantean la situación de ACS como prestamsitas de la obra.
  • Y lo peor: Florentino ha perdido apoyos en el Gobierno Rajoy.

Hispanidad publicaba a finales de marzo cómo el presidente de ACS, Florentino Pérez, avanzaba en la fusión a tres bandas de su filial alemana Hochtief, la australiana Leighton y Dragados. La operación -además de un ejercicio de ingeniería contable más- confirmaba a Marcelino Fernández Verdes como primer ejecutivo del Grupo ACS. Efectivamente, todo parecía indicar que Florentino, que había cedido a las peticiones de los March sobre la necesidad de nombrar un Ceo, arreglaría los problemas en el grupo, pero, al contrario, parece que la situación se complica. ¿Por qué Por un lado, Florentino, no quiere dejar de mandar y, por el otro, Fernández Verdes, lógico, dice que quiere volar solo. Vamos, que Verdes no quiere ser sólo consejero delegado de postín, sino ejercer como tal. Conclusión: no se hablan.

Y claro si el 'número uno' no se habla con su 'número dos' surgen problemas, y uno de ellos ha podido ser la paralización temporal por el Ayuntamiento de Madrid del proyecto Bernabéu. No es un proyecto cualquiera y las obras comenzarán, teóricamente, en mayo. Florentino le puso cara y maquetas a finales de enero. Se trata, como dijo el también presidente del Real Madrid y de ACS, de "un desafío que marcará nuestra historia". La inversión rondará los 400 millones de euros. "Queremos conseguir que el Bernabéu se convierta en el mejor estadio del mundo, donde vivir un partido de fútbol sea inolvidable", aseguró Florentino Pérez entonces, en un acto en el palco de honor del estadio madridista.

En Florentino, por tanto, confluyen dos problemas: la falta de sintonía con Fernández Verdes, en ACS, y el suspense de su proyecto Bernabéu, en su presidencia del Real Madrid. La alcaldesa de la capital, Ana Botella, reexamina el proyecto de ampliación del estadio, cuando todavía planea sobre Florentino la sombra de la Ciudad Deportiva del Real Madrid.

La cosa no queda ahí. Tanto el Banco Santander, como Bankia, se replantean también ya la situación de ACS como prestamistas de la obra.

Hay un apunte colateral en toda esta historia. Florentino, empresario en sintonía con la política de Moncloa, ha perdido apoyos en el Gobierno Rajoy. Ya no es lo que era. Y el poder que siempre es, oscila, cambia, vira a un lado y a otro.

El otro problema se llama Marcelino Fernández Verdes, que se ha consolidado como primer ejecutivo de Hochtief y presunto sucesor de Pérez. Verdes lo ha hecho bien, además. Nada más hacerse cargo de la alemana, se puso manos a la obra para poner orden en la australiana Leighton, haciendo y deshaciendo a su antojo, sin que los australianos pudieran frenarlo. Todo parecía indicar que el destino de Verdes no se detendría ahí y que, tras la fusión a tres bandas Dragados­-Hochtief- Leightong, podía llegar a ser el sucesor del propio Florentino. Pero, claro, sino se hablan, difícil.

Eulogio López

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