• Almunia le ofrece la idea de un gobierno de coalición con el PSOE, aunque Rubalcaba está en otra cosa: cuanto peor, mejor.
  • Respecto a una posible intervención europea, Ángela Merkel asegura que no tiene objeto.
  • Mientras, comienza la contestación a Rajoy dentro del PP.

Mariano Rajoy atraviesa sus peores momentos desde que llegó a La Moncloa. La prima de riesgo y el coste de la deuda, así como el rescate bancario, tienen contra las cuerdas a quien ganó las elecciones del 20 de noviembre de 2011 con mayoría absoluta. Las cifras de deuda pública demuestran que el ataque de los especuladores no tiene otro objeto que de asegurarse una mayor rentabilidad, en la seguridad de que Europa no dejará caer a España como no ha dejado caer a Portugal o a Irlanda (a Grecia ya veremos).

De hecho, en los mercados, el viernes ha sido una jornada de transición a la espera de los resultados electorales de Grecia, en la seguridad de que los helenos serán forzados a abandonar el euro no mucho más allá del próximo lunes 18.

En esas, Alemania recuerda que el rescate bancario es eso: bancario, no soberano, como el Grecia, Irlanda y Portugal.

Da lo mismo. Rajoy atraviesa el peor momento desde que llegó a La Moncloa, y eso suena raro porque aún no lleva seis meses gobernando y tras vencer por mayoría absoluta. De hecho, ya comienzan a oírse las primeras voces críticas en el Partido Popular.

Pero la arremetida más fuerte, lógicamente, viene de fuera. Por una parte, el criticado Joaquín Almunia, ejerciendo de vicepresidente de la Comisión Europea, aconseja a Mariano Rajoy un gobierno de concentración para aplicar todas las reformas. Curioso, porque Almunia no ha contado con Rubalcaba, a quien un gobierno de concentración no ofrece mucho. Rubalcaba no puede aguantar cuatro años en la oposición con la sombra de Carme Chacón en el cogote, pero tampoco gana nada siendo vicepresidente de Rajoy, como no sea que se le rebelen los nacionalistas que anidan en su partido, especialmente en Cataluña. A Rubalcaba se aplica la norma "cuanto peor, mejor". Sueña con una España descalabrada, con una intervención europea que, como ocurrió en otros países, incluso en alguno no intervenido, como Italia, provoque un cambio de presidente, con elecciones anticipadas o sin ellas. Pero recuerden, la emperatriz Merkel asegura que España no debe ser intervenida. Su banca sí, pero no España.

En cualquier caso, Rajoy rechaza el gobierno de concentración y se resistirá hasta el final a la intervención europea. Sólo lo hará si los especuladores le dejan KO.

Eulogio López

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