Un informe sobre el bienestar de los niños australianos descubría que, aunque la prole actual crece más robusta y más opulenta, existen varios problemas arduos que afectan a algunos grupos de chiquillos.

La investigación fue encargada por el Australian Christian Lobby. El autor, Patrick Parkinson, profesor de derecho en la Universidad de Sydney.

El informe denomina, "de aumento dramático", los casos de maltrato y abandono infantil, además de un aumento significativo del número de críos puestos bajo la tutela del Estado en los últimos 15 años. Las sacudidas mentales en los niños, también han aumentado de modo notable, con una crecida del número de niños con medicación antidepresiva. Lesiones auto infringidas, abuso del alcohol, delincuencia juvenil, comportamiento sexual de riesgo y embarazos de adolescentes, son otros grupos de riesgo en la actualidad.

La investigación cita otro estudio publicado en Estados Unidos en el año 2010. Comparaba a los estudiantes universitarios entre 1938 y 2007. Los investigadores descubrieron que cada generación tiene una salud mental peor que la anterior. En el año 2007, los estudiantes habían multiplicado por cinco las posibilidades de padecer problemas respecto a los de 1938.

Patrick Parkinson indicaba las rupturas familiares como una causa especialmente importante. Está suficientemente documentado que vivir en una familia distinta de los padres biológicos, antes de los 16 años, se relaciona a resultados negativos para el bienestar de los chavales.

En Escocia, un nuevo estudio encontró que los jóvenes en el 2006 exponían tener unas relaciones familiares peores que los de 1987. Este estudio se llevó a cabo para localizar la causa de un acrecentamiento tan notable de los trastornos psicológicos en adolescentes de quince años.

En Estados Unidos, la tragedia conyugal tiene un impacto negativo en el bienestar de los retoños. El divorcio tiene un efecto perjudicial y una conexión entre el divorcio de los padres y la existencia de sus hijos. Los niños de familias divorciadas mueren casi cinco años antes que los de los matrimonios estables.

Además, señalaba Parkinson, los conflictos y tensiones de los progenitores no terminan con la separación. En ocasiones aumentan los problemas por la división de bienes, los acuerdos de custodia y la alimentación de los chicos.

"Yo he conocido muchos matrimonios felices, pero ni uno solo compatible. Toda la mira del matrimonio es combatir durante el instante en que la incompatibilidad se hace indiscutible y sobrevivirlo". Gilbert Keith Chesterton

Clemente Ferrer
[email protected]