• Los 'peshmerga' recuperan, con la ayuda de la aviación americana, la estratégica presa de Mosul, que nutre de agua y luz al norte de Irak.
  • Un dirigente del Partido Demócratico del Kurdistán confirma también el avance en las zonas de Tilsqof y Batma.
  • Damasco bombardea la ciudad siria de Raqqa, erigida como capital del califato por los yihadistas sunitas.
  • Es una 'guerra' llena de paradojas: los kurdos eran enemigos por los acuerdos EEUU-Turquía, y Siria sigue en el punto de mira de Washington.
  • Reino Unido, mientras, no irá a otra guerra en Irak, pero sopesa fórmulas que van más allá de la ayuda humanitaria.
  • Entre tanto, siguen las sombras sobre una financiación de países del Golfo, como Arabia y Qatar, a los terroristas del Estado Islámico.

Lo que está ocurriendo en el norte de Irak tiene puntos paradójicos. Mientras las fuerzas kurdas, bajo el amparo de la aviación estadounidense, comienzan a poner en aprietos a los yihadistas del Estado Islámico (EI), nadie olvida que esos mismo kurdos -hoy una pieza crucial- eran antaño una presencia incómoda. Washington ayudó en su día a masacrarlos por sus acuerdos con Turquía. Una contradicción más en la política exterior de Obama. Los 'peshmerga' ya se han hecho con el control de la presa de Mosul, la mayor de Irak, según ha confirmado el portal de noticias Iraqi News y la televisión pública iraquí. Había permanecido en manos del EI desde el 7 de agosto. EEUU, mientras, ha confirmado al Congreso el lanzamiento de nueve bombardeos a la región desde cazas F/A-18 y aviones no tripulados, en el marco de apoyo a la ofensiva kurdas.

Pero las paradojas no acaban con los kurdos. También emerge el ataque de Siria al mismo enemigo, el Estado Islámico, y no dejan de aumentar las sombras sobre una financiación de las naciones árabes (Qatar, Arabia Saudí y los países del Golfo) a los terroristas del Estado Islámico, con los que comparten credo -el sunita- y enemigo: los chiitas e Irán.

La presa de Chambarakat (nombre que tomó tras el derrocamiento de Sadam Husein), está 50 kilómetros al norte de Mosul, y constituye un enclave de gran importancia estratégica: de ella depende el abastecimiento de electricidad a la ciudad, la segunda más poblada de Irak, y el reparto de agua a toda la región. Bajo el control del Estado Islámico, existía el temor de que el grupo terrorista cortara el suministro o provocara inundaciones. Las consecuencias hubieran alcanzado a Bagdad.

Un dirigente del Partido Democrático del Kurdistán (PDK), Ali Awni, ha asegurado al portal de noticias kurdo Rudaw que las fuerzas armadas kurdas se han hecho también con el control de las zonas de Tilsqof y Batma.

Mientras, Reino Unido empieza a replantearse su estrategia en el conflicto iraquí, aunque "no irá a otra guerra". Hasta el momento, el Gobierno británico se ha limitado a la entrega aérea de ayuda humanitaria, supervisión y transporte de equipamiento militar kurdo. Sin embargo, el primer ministro, David Cameron, afirmó ayer en un artículo publicado en el diario 'The Sunday Telegraph' que Londres debe hacer uso de su capacidad militar para enfrentarse al Estado Islámico. Pero ha precisado este lunes que no enviará tropas sobre el terreno.

Cameron alarmó "de este excepcionalmente peligroso movimiento terrorista", y advierte: "El Estado Islámico no oculta sus intenciones expansionistas. A día de hoy mantiene la ciudad de Alepo entre sus aspiraciones, y aumenta su voluntad de llegar a Jordania, Líbano e incluso hacia la frontera con Turquía. Si tiene éxito, tendremos que hacer frente a un Estado terrorista en las costas del Mediterráneo".

A estas declaraciones se suman las del ministro de Defensa británico. Michael Fallon ha asegurado en una entrevista al diario 'The Times' que el papel del Reino Unido irá "más allá de una misión humanitaria". Los ingleses prevén, en fin cuentas, pasar a la acción (desde el aire). 

Y desde Siria, también reaccionan. Está claro que no podía hacerle demasiada gracia a Bachar El Asad que los yihadistas del Estado Islámico designaran la ciudad siria de Raqqa como capital de su autoproclamado califato. Era solo cuestión de tiempo y la aviación aérea siria ya ha comenzado a bombardear la zona.

Daniel Esparza

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