Los habitantes del estado de Nueva York son los más desdichados entre los aborígenes de Estados Unidos, según un análisis que ha publicado la revista Science.

 

El ranking ha sido preparado por el economista Stephen Wu, del Hamilton College de Nueva York, y el anglosajón Andrew Oswald, de la Universidad de Warwick en el Reino Unido.

Los primeros diez puestos de la lista de la felicidad los integran Tennessee, Arizona, Misisipi, Montana, Carolina del Sur, Alabama y Maine, mientras que los ciudadanos más infelices habitan en los estados de Rhode Island, Massachusetts, Ohio, Illinois, California, Indiana y Michigan.

Los autores del estudio afirman: "Nos han preguntado si esperábamos que estados como Nueva York o California consiguieran una posición tan baja en el ranking de la felicidad, sólo estamos un poco sorprendidos".

Los investigadores han incluido en el elenco de estados a la capital del país, Washington, que se ha situado en el puesto 36 de una larga lista en la que, según sus autores, se ha conocido cuáles son las mejores y también las peores poblaciones para vivir en Estados Unidos.

Para elaborar el listado, los autores emplearon los datos de una indagación realizada a 1,3 millones de estadounidenses por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y en la que se investigaba sobre la robustez y el nivel de satisfacción general de los encuestados.

La información se perfeccionó con otros datos logrados por investigadores de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), que escrutaron varios factores por cada Estado, desde la polución atmosférica o el nivel de criminalidad hasta la presión fiscal, el coste de vida o la calidad de la educación. 

Oswald aseveró que ahora tiene que "prestar mucha atención a las respuestas que los seres humanos ofrecen cuando se les pide que evalúen su nivel de satisfacción en una escala numérica" y que ese tipo de encuestas son "muy valiosas" para que los Gobiernos las utilicen "para diseñar sus políticas económicas y sociales".

La infelicidad está directamente relacionada con la ausencia de Dios en la vida de cada uno de los seres humanos.

Clemente Ferrer

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