• Ser empleado de banca, una profesión de alto riesgo.
  • En una de las oficinas de San Martín de la Vega, los trabajadores sufren incluso mareos al no poder salir a la calle, sin ser víctimas de improperios, insultos y amenazas.
  • Además, se producen amenazas de los clientes para retirar sus cuentas del banco por no poder entrar en una de las sucursales sin poner en riesgo su persona.
  • Y en Galicia la situación no es mejor para muchos trabajadores.
  • Los hijos de empleados de NCG Banco son insultados en los colegios.
  • Cierto es que la situación de algunos desahuciados y preferentistas es desesperada, pero ello no justifica determinados comportamientos.
  • Fuentes sindicales denuncian la intolerable situación de los trabajadores.
  • Y a todo esto, premian a Ada Colau en el Parlamento Europeo.
  • Colau debería comprender que los empleados de banca son también trabajadores que pueden perder su trabajo, si, por ejemplo, una oficina se queda sin clientes.

Ser trabajador de banca se ha convertido en una profesión de alto riesgo. No hace ni dos semanas que un ex director de Bankia fue acuchillado por un cliente de la entidad, policía de profesión, que había invertido 300.000 euros en preferentes.

El triste suceso, que obligó a Goirigozarri a dar un paso al frente para pedir calma, no ha servido para mucho. Continúan los problemas en toda España por diversos motivos, que abarcan causas tan diversas como las reivindicaciones de los afectados por las preferentes o los desahucios.

Un ejemplo muy representativo es lo que está ocurriendo en dos oficinas del BBVA -no son las únicas-, donde los trabajadores de dos oficinas de San Martín de la Vega se encuentran en una situación extrema. En una de ellas, la de la Calle Calderón de la Barca,  la Plataforma Antideshaucio ha sitiado la oficina, donde trabajan 4 personas. Todos los días, un grupo formado entre 10 y 20 personas cierra el paso a esta oficina a los clientes, muchos de los cuales han amenazado ya con cerrar sus cuentas al no poder acceder al interior.

Según fuentes de la entidad el caso que originó el asedio a la oficina corresponde a un prestatario que recibió un aviso de desahucio. Alegó que no podía pagar por tener dos hijos a cargo y estar desempleado. Ya ha encontrado trabajo pero no se pone de acuerdo con la entidad para renegociar la cuota.

Los cuatro trabajadores de la oficina viven un auténtico martirio diario. Hasta las 14 horas, que es cuando los miembros de la plataforma antidesahucio se retiran, no pueden salir a la calle sin sufrir -según denuncian fuentes sindicales- una lluvia de insultos, amenazas e improperios, que podría derivar, en un momento dado, en una situación violenta.

Según las citadas fuentes, el pasado viernes, 31 de Mayo, siete miembros de esta Plataforma entraron en esta oficina, amenazaron al director, insultaron y coaccionaron a los 4 trabajadores, sin que el vigilante pudiera hacer nada por  impedirlo.

En otra oficina del banco en San Martín de la Vega, la situación es similar. En una de las oficinas se han producido hasta mareos, y los empleados corren el riego de sufrir daños psicológicos. Los trabajadores han visto afectada su salud y su vida personal y familiar. Las medidas adoptadas por el banco son insuficientes a juicio de los representantes de los trabajadores. Se ha mantenido a un vigilante dentro de la oficina, la Guardia Civil patrulla las inmediaciones de la sucursal. Los representantes de los trabajadores reclaman la intervención de los servicios de prevención y que se garantice su seguridad.

En Galicia, la situación no es mucho mejor para los empleados de NCG Banco. Fuentes de la entidad señalan que en poblaciones pequeñas, los hijos de los empleados de algunas oficinas son insultados en el colegio por sus compañeros.

Y a todo esto, la plataforma que dirige Ada Colau (en la imagen) ha recibido un premio de la Eurocámara por su trabajo. Alguien debería de hacer ver a la heroína de los desahuciados que los trabajadores de las entidades bancarias son seres humanos, trabajadores que también pueden perder sus empleos y hasta sus casas si una oficina se queda sin clientes.

Cierto es que la situación de algunos desahuciados y preferentistas es desesperada como denunciaba en una carta al director un lector de Hispanidad, Vicente Alejandro Villamón, quien describía con todo tipo de detalles cómo el director de la entidad le había estafado, pero ello no justifica determinados comportamientos.

Andrés Velázquez
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