En el año 2011 la cadena televisiva Cuatro emitió la serie, creada en EE.UU., 'Los Borgia'. Me consuela saber que la Iglesia Católica es de origen divino y que está gobernada por el Espíritu Santo, a pesar de los hombres que la componen.

En 1492 el Papa Inocencio VIII fallece. Entre los miembros del colegio cardenalicio destaca Rodrigo Borgia, cardenal español que ocupa el puesto de vicecanciller.

Su desmesurada ambición y su enfermiza codicia y ansia de poder le llevan a comerciar con el trono papal. A través de títulos, riquezas y promesas de futuros nombramientos logra reunir la mayoría que le otorga la tiara que lo convierte en Alejandro VI. En el seno de la Iglesia Católica se desata una oscura etapa de traiciones, venganzas, asesinatos, chantajes, afanes de poder y conspiraciones, mientras, el silencio de Dios es abrumador.

El guionista inglés Michael Hirst ha mostrado su afición por las sagas poderosas en producciones como 'Los Tudor' o 'Elisabeth' y ha encontrado su sitio. A esta ficción, tan aclamada en EE.UU., se le presupone un buen trabajo de documentación.

Del conjunto de la narración se desprende la intención de la misma. La evidente muestra de hechos tan humanamente detestables como el asesinato, el chantaje, la humillación, el engaño y la codicia se unen a una explícita exposición de escándalos de todo tipo. A poco que se profundice en la historia real de los hechos narrados en esta serie, queda de manifiesto la dificultad de plasmar en una ficción televisiva lo complicado de un hecho histórico con veracidad y honradez: la vida de Rodrigo Borgia y su carrera dentro de la Iglesia Católica hasta ocupar el trono papal

En 'Los Borgia' se narra una historia coherente y se muestra con una impecable ambientación, en la que se recrean hasta los más mínimos detalles; la belleza de los decorados, el acierto de los escenarios, el reparto convincente y la estelar actuación de Jeremy Irons (en la imagen) en el papel principal (Fuente: Telespectadores Asociados)

Clemente Ferrer

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