• En el entretanto, el responsable de Economía entrante prepara el doble proyecto de nuevo mapa bancario y banco tóxico.

  • El gobernador del Banco de España, dispuesto a poner palos en las ruedas del equipo Rajoy.

  • No dimitirá y pretende convertir en irreversible su modelo CAM, a pesar de su carestía.

     

  • De Guindos considera que sólo pueden liquidarse entidades menores, so riesgo de su crisis "sistémica".

Los banqueros esperan la llamada del nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, para pergeñar el llamado nuevo mapa bancario español. Sobre todo, la esperan Emilio Botín, Francisco González e Isidro Fainé, sin olvidar a Rodrigo Rato. Y es que Santander, BBVA, Bankia y Caixabank constituirán los cuatro troncos fundamentales de la llamada reforma bancaria, aunque no se puede prescindir del Popular, Sabadell, BBK e Ibercaja, que pretenden continuar en solitario. En cualquier caso, con una morosidad creciente y 120.000 millones de euros en vencimientos en 2012, ninguna opción es descartable, tampoco la de una fusión entre uno de los cuatro grandes.

En cualquier caso, el nuevo Gobierno del Partido Popular en general y su ministro de Economía en particular, creen que no se debe liquidar ninguna entidad, especialmente las cuatro grandes, so riesgo de crisis sistémica, sea lo que sea lo que esto signifique. En resumen, aquí no quiebra nadie ni se liquida ninguna entidad.

De hecho, De Guindos, antes de diseñar ese nuevo mapa, estudia las dos opciones: la de fusiones y la de la creación de un banco malo público, naturalmente financiado por el Estado que absorba los activos inmobiliarios tóxicos.

Como ya hemos dicho en Hispanidad, el banco tóxico resulta más barato para los españoles pero tiene peor prensa. De Guindos es partidario del banco malo pero todavía no ha tomado una decisión.

Y quien está poniendo palos en las ruedas es el gobernador del Banco de España, el socialista Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO) quien, tras un primer momento en el que puso su cargo a disposición de Mariano Rajoy, ha decidido terminar mandato. No sólo eso, MAFO está empeñado en continuar con su modelo CAM, el carísimo proceso -para el conjunto de los contribuyentes- por el que la CAM se adjudicó al Sabadell. De hecho, pretende aprovechar el interregno político para colocar Unnim y Banco de Valencia, otros dos puerros que la pésima gestión supervisora del Banco de España ha colocado a los pies de los caballos.

Eulogio López

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