• Cuando Repsol adquiere el 10% de su propio capital, los bancos exigieron nuevas garantías para el crédito restante... además de aumentar el interés.
  • Y cuando la acción de la petrolera llegue a 26,7 euros tendrán que vender un 2% adicional; cuando llegue a 27,7, otro 1,75.
  • Y la fisión de Sacyr con su participada Repsol no es posible; los bancos tienen en prenda todas las joyas de la corona.
  • Manrique se centra en el negocio constructor.

A perro flaco todo son pulgas. Manuel Manrique (en la imagen) accedió a la Presidencia de Sacyr en medio del terremoto creado por Luis del Rivero tras su alianza con Pemex y cuando se avecinaba el vencimiento del crédito con el que se adquirió el 20% de Sacyr. Al final, los bancos amenazaron con embargar y Repsol aprovechó para adquirir la mitad del paquete.

Lo hizo con descuento sobre el precio de bolsa, en los 21 euros por acción. Sacyr sobrevivió pero a costa de apuntarse en las cuentas del ejercicio 2011, nada menos que  1.000 millones de pérdidas, que se dice pronto.

No sólo eso: los bancos acreedores, a los que todavía adeuda 2.500 millones de euros por el otro 10%, le han casi triplicado el interés en la refinanciación y, además, establecieron una escala de ventas obligadas en el caso de que la acción de Repsol suba, algo que muy probablemente sucederá. En concreto, si la acción de Repsol (hoy en el entorno de los 22 euros) alcanza los 26,7 euros, Sacyr estará obligada a vender otro 2%. Y si alcanza los 27,7 euros tendrá que vender un 1,75% adicional. Hay que contabilizar esa situación a 31 de diciembre de 2011, lo que significa que las pérdidas endosadas al grupo Sacyr por la apalancada aventura en Repsol se elevan a 1.300 millones de euros.

De paso, los bancos mantienen en prenda las joyas de la corona de Sacyr, sobre todo Testa, la empresa más rentable del grupo.

Y, por supuesto, los bancos también se oponen a la fisión de Sacyr, pretendida por Demetrio Carceller y Juan Abelló. Los dos vicepresidentes a gusto de Sacyr se quedarían con el 10% de Repsol restante, dejando a Manuel Manrique el grupo constructor. Sólo que los bancos tienen garantías por parte de filiales de dicho grupo.

¿Cómo aguantará Sacyr? Pues gracias a su principal activo, que no es Repsol, sobre todo con las referidas condiciones que le obligan a salir o a quedarse con una participación mínima, sino con su actividad constructora, especialmente fuera de España. Porque esa actividad, la suya, la prístina, presenta mejor semblante. Jamás debió alejarse de ella.

Eulogio López

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