• Exigen que les entregue el 10% del capital de Repsol.
  • Los acreedores colocan a la constructora al borde del abismo.
  • Exigen dación en pago o la venta al menudeo, naturalmente sin prima.
  • Y no habrá crédito puente.
  • Sin embargo, Manrique trata de lograr un preacuerdo con los chinos en cuestión de horas.
  • Y el resto de la deuda, lo refinanciado, al triple de interés.
  • Santander y Lazard continúan negociando con Sinopec, Lukoil y Qatar, pero nadie acepta las prisas ni la prima.

Todo el plan de refinanciación del crédito con el que Sacyr compró el 20% de Repsol y que Hispanidad adelantara en exclusiva, se ha paralizado, a 5 días de que venza el plazo. Y es que toda la refinanciación pasaba porque la constructora que preside Manuel Manrique (en la imagen) fuera capaz de colocar un 8% de las acciones de la petrolera un socio aceptado por todos.

Sólo que los intermediarios, el Santander y Lazard, siendo el primero, además de vendedor, el primer prestamista del crédito, no tienen claro que se pueda colocar el paquete, sobre todo con tanta premura. Pero ninguna entidad, tampoco el Santander, está dispuesta a un crédito puente, como solicitaba Sacyr, para ganar tiempo. Admitirán una prórroga de tres meses sí, pero ya con el interés al triple: se pasa del 1,2 al 3,5%.

Pero lo más importante: los bancos aseguran que Manrique, Carceller y Abelló no están cumpliendo su palabra. Ni tan siquiera disponen de un preacuerdo con posibles adquirientes de una parte del paquete de Repsol. Se sigue negociando, sí, con los chinos de Sinopec, con Qatar y con ¡Cielo Santo!: los rusos de Lukoil. Pero ninguno de ellos se lo toma con prisa: pueden comprar en el mercado y no están dispuestos a pagar la prima que exige Sacyr, que siempre comienza hablando de más de un 10%. ¿Por qué comprar un 10% más caro de lo que pide la Bolsa?

Por tanto, los bancos han exigido que cumpla: O bien que venda sus acciones en el mercado, al menudeo, y se olvide de la prima o bien ir a la dación en pago, es decir, entregarles los títulos, al menos la mitad del paquete de Sacyr, un 10%, a ellos. Y lo malo es que la refinanciación aun hundirá más a Sacyr.

Manrique no se rinde e intenta cerrar un pacto con los chinos este fin de semana. Pero el asunto resulta complejo.

Sacyr es el arquetipo de empresas de crecimiento fulgurante con deuda. Solo que ahora el panorama ha cambiado: no hay crédito pero sí deuda. Otro caso singular es el de Florentino Pérez, que sufre el síndrome Del Rivero. Ahora ya no se puede crecer con deuda: ha llegado el momento de pagarla.

Miriam Prat

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