Mons. Nasser Gemayel, obispo maronita, declara a AIN que "ahora muchos creerán que ya no pueden vivir seguros, ni siquiera en los barrios cristianos" Como se sabe, el pasado viernes 19 de octubre en Beirut (capital del Líbano) un coche bomba que explotó en la céntrica plaza Sasine de la zona cristiana Asharafiah mató al responsable de la inteligencia libanesa, Wissam al Hassan y mató a otras ocho personas. Y el domingo 21 de octubre, murieron otras diez personas en Damasco (capital de Siria) por la explosión de un coche bomba en el barrio de mayoría cristiana de Bab Toma, en el casco histórico de la ciudad.

Tras el atentado en Beirut se produjeron disturbios y estallidos de violencia entre las diferentes comunidades en todo el país, que el Ejército libanés ha logrado controlar, según las últimas informaciones. Aunque la situación continúa tensa en la ciudad septentrional de Trípoli y se mantiene el pulso político entre el gobierno y la oposición. Porque las Fuerzas Armadas libaneses han asegurado que impedirán que el Líbano se transforme de nuevo en un campo de batalla para el ajuste de cuentas regionales, en alusión a la extensión del conflicto sirio.

Y es que el Líbano se ha convertido, después de Turquía y Jordania, en el tercer país de la región en acoger a más de 100.000 refugiados procedentes de Siria a causa de la guerra civil, según la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En total, más de 358.000 sirios han huido hasta la fecha a esos países vecinos -también Irak- a causa del conflicto, que comenzó hace 19 meses. Aparte, según ACNUR, otras decenas de miles de personas han escapado de Siria pero no han solicitado ayuda internacional.

Por eso, en declaraciones a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el obispo de los cristianos maronitas en Europa, Mons. Maroun Nasser Gemayel, teme que los recientes atentados perpetrados en los barrios cristianos de Beirut (Líbano) y Damasco (Siria), «desencadenen una nueva oleada de refugiados». Aunque los cristianos de Oriente Próximo desean vivir con libertad y seguridad en sus países,  el obispo denuncia la posibilidad de que sientan la tentación de abandonar su nación y emigrar a Europa o Estados Unidos. Monseñor Nasser Gemayel ha subrayado que la situación en Damasco es dramática, y "ahora muchos, también en Beirut, creerán que ya no pueden vivir seguros, ni siquiera en los barrios cristianos».

La Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada apoya diversos proyectos en el Líbano, una labor que se ha incrementado, con la atención caritativa que se presta a refugiados de Siria e Irak, desde el estallido de la guerra civil siria. Muchos de ellos han encontrado un primer cobijo en el Líbano, donde carecen completamente de recursos, ya que tuvieron que abandonar el país sin nada, para salvar la vida.

Según informa AIN, las comunidades cristianas maronitas están dispersas por toda Europa y su labor es mantener vivo el espíritu de la iglesia de Antioquía, una de las más antiguas de la cristiandad, así como velar por la unidad entre los cristianos libaneses en Europa. Entre otras cosas, ha previsto fundar escuelas propias para los maronitas. En Europa viven aproximadamente 150.000 libaneses, de los cuales 80.000 son maronitas. Tras la visita del Papa al Líbano, el obispo Maroun Nasser Gemayel fue nombrado por el Santo Padre Visitador Apostólico de todos los maronitas en Europa, con sede en París.

José Ángel Gutiérrez
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