Los rebeldes llegan a Sirte, ciudad natal de Gadafi, después de haber conquistado Brega y Ajdabiya

 

Mientras tanto, 2.000 inmigrantes libios desembarcan en la isla italiana de Lampedusa.

Continúa la guerra en Libia -la ministra de Exteriores española Trinidad Jiménez ya se ha atrevido a llamarla así-, aunque la información que se tiene no es del todo segura, ya que cada día se escuchan nuevas noticias sobre si los rebeldes han conquistado Sirte o todavía está en manos de Gadafi, y así con otros puntos.

No es fácil saber y desde los dos bandos intentan llevar adelante una guerra de propaganda que desmoralice al rival. Sin embargo, lo que parece claro es que en las últimas horas, la intervención de la alianza internacional contra el régimen de Gadafi ha hecho mella en sus ejércitos ya que los bombardeos han detenido los avances de los leales y han empujado a los rebeldes a un nuevo intento de conquista. Por ahora han logrado rechazar a los leales de las ciudades de Brega, Ras Lanuf y Ajdabiya, que en los últimos días han sido el centro de las operaciones, y se han dirigido a Sirte, la ciudad natal del líder libio, y puerta de acceso a la capital libia.

Y mientras en el país se producen estos movimientos de tropas y de ejércitos, otra ola, pero esta vez de inmigrantes, huye de Libia. En las últimas horas, 2.000 personas han alcanzado las costas de la isla italiana de Lampedusa, situada a pocos kilómetros de la costa africana. De esta manera, ya son casi 7.000 los inmigrantes que han llegado a la isla en los últimos días y que están poniendo en un brete a las autoridades italianas.

En Siria siguen también los enfrentamientos y las protestas que han provocado que el presidente Bashar-Al Assad haya anunciado cambios en el Gobierno así como el cese de la ley de emergencia vigente desde 1963, de manera que se autorice la presencia de nuevos partidos políticos, así como la libertad de expresión y prensa. Hasta que se tomen medidas, las protestas continuarán y la policía ha reforzado su presencia en la ciudad de Latakia, al noroeste del país, que dejaron los días precedentes más de 12 muertos y 150 heridos.

Juan María Piñero

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