• Una de las dos entidades que resiste como caja de ahorros, junto a Pollensa, ratifica la recuperación.
  • Su margen de explotación ha sido de 3,3 millones de euros hasta junio frente a las pérdidas de 1,4 millones de 2012.
  • Cada uno de los ocho directivos de la entidad tiene un sueldo de 7.000 euros mensuales.

Ciertamente, lo pequeño es hermoso, pero también viable, por mucho que se empeñen algunos en cuestionar el futuro de entidades financieras que no gozan de una gran estructura ni de grandes cifras de negocio.

Para confirmarlo basta con fijarnos en una de las dos cajas de ahorros -junto a la de Pollensa- que ha quedado en nuestro sistema financiero: la caja de ahorros y monte de piedad de Ontinyent, presidida por Antonio Carbonell (en la imagen).

El margen de explotación de la entidad valenciana en la que trabajan unos 214 empleados ha alcanzado los 3,3 millones de euros en el primer semestre del año, frente a las pérdidas de 1,4 millones de un año antes.

El resultado antes de impuestos ha sido de 984.000 euros, frente a los 788.000 registrados en el primer semestre de 2012. Así, según el documento remitido a la CNMV, el resultado consolidado de la caja de ahorros ha alcanzado los 746.000 euros. En 2012 el resultado fue de 673.000 euros.

A todo esto, los miembros de la alta dirección han cobrado en total 345.000 euros en los seis primeros meses del año, esto es, cada uno de los ocho directivos de la entidad ha cobrado algo más de 7.000 euros al mes.

Pablo Ferrer

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