Espléndido resumen de la Reforma Laboral del PP realizado desde un ideario socialista pero muy bien realizado. Lo más gracioso es que la mayoría de las críticas apuntan hacia el despido libre, sin llegar a él.

Y eso es lo curioso, que el denostado despido libre es bueno porque es justo. ¿Acaso no puede el propietario decidir los trabajadores que necesita en su propiedad? Pues eso es el despido libre. Eso no quiere decir que para apoyar a quien se queda sin ingresos se pueda exigir al propietario una indemnización, que no hunda su empresa y con unos límites.

No se trata, por tanto, de incentivar el miedo al despido, sino del que el despido libre es lo más justo, porque es el propietario quien debe decidir.

Digamos que lo que critica el montaje –insisto, una crítica tan atinada como punzante- es el núcleo de la reforma laboral, que es lo bueno. Es más, lo malo de este buen apartado de la norma es que resulta muy alambicado. Mire usted, hubiese bastado con reducir todos los contratos uno: indefinido. Con una indemnización por despido –por despido libre- pactada de antemano.

Pero todo ello no deja de ser 'lo bueno'. Lo malo de la Reforma de Fátima Báñez es lo que se deja en el tintero. Casi todo. A saber:

1.Reducción de impuestos laborales, en concreto de las cuotas sociales, que es la principal barrera para crear empleo, y su sustitución por IVA.

2.Elevación de salarios bajos. Lo hizo Thatcher, quien transformó la Inglaterra laborista en la Estados Unidos del despido libre pero, eso sí, a cambio de unas subidas importantes de los salarios mínimos.

Conclusión: Reino Unido es un país que atraviesa una crisis no menor que la española pero con salarios que duplican los españoles. Para eso, la reforma debió subir el salario mínimo hasta los 1.000 euros netos mensuales (actualmente 754 euros brutos). Es lo único a lo que puede llamarse salario mínimo. Reduciendo cuotas y otros impuestos laborales ridículos, el coste para las empresas –hablamos de los salarios bajos, sería menor que en la actualidad. El primer derecho del trabajador es el derecho a un salario digno. Los demás son secundarios y, desde luego, el subsidio de paro no es un derecho: es una limosna.

Pero sólo el IVA puede compensar la reducción de ingresos por cuotas, que financia pensiones y subsidios.

3.Salario maternal: vuelvan al montaje. Toda la crisis económica de Occidente viene marcada por la baja natalidad, El problema de Occidente no es, especialmente de Europa, no económico, es demográfico. Hay que aumentar la natalidad a toda costa. Pero eso no puede lograrse con los bajos salarios. Hay que instaurar el salario maternal que es la verdadera cuarta pata del Estado del Bienestar. No porque sea necesario para elevar la tasa de natalidad sino porque es de justicia: la mayor aportación de la mujer al sistema económico son los hijos, los futuros contribuyentes. Si queda marginada respecto al varón por causa de maternidad entonces hay que compensarlo de algún modo: con un salario. Y no, no representa un gasto exagerado, nada comparable ni a las pensiones no contributivas ni al subsidio de paro... y más necesario.

Por cierto, en el montaje se menciona algo que había pasado desapercibido: la supresión de la desgravación por trabajadora que se incorpora tras la maternidad. Ya dije que era un montaje tan parcial como atinado.

4.Fomento del cuentapropismo y, en general, de la pequeña empresa. El mundo del futuro será de los autónomos y micropymes. Tratarles igual que a las empresas grandes en materia de impuestos labprales y de impuestos de sociedades es simplemente igualar a los desiguales. Hay que ponérselo fácil, muy fácil a aquel que se busca su propia máquina de facturar.

Esta es la verdadera reforma laboral que evitaría la maldición del paro creciente en Europa, y la que mejoraría la competitividad sin renunciar a la justicia.

Eulogio López







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