La norma, que ha entrado en vigor este martes, intenta reducir el fraude en módulos mediante la reducción del número de personas que pueden acogerse a este sistema

Ya no será posible gastar el dinero negro sin dejar rastro. Ha entrado en vigor la ley antifraude. El número de billetes morados que podrá destinarse a compras u operaciones en efectivo en las que intervengan profesionales o empresarios se limitará a cinco: 2.500 euros.  Y Hacienda perdonará al denunciante que informe sobre los hechos.

La norma forma parte de la que ha sido definida por el Ministerio de Hacienda como la ley antifraude más ambiciosa de la historia de la Democracia y que ha sido publicada este martes en el BOE, donde se resalta en el preámbulo que la realidad social y económica en un escenario de crisis y de austeridad presupuestaria hace del fraude fiscal hoy, si cabe, una figura más reprochable que nunca.  

La nueva norma acompaña a otras importantes medidas destinadas a aumentar la recaudación y luchar contra el fraude. Así, se excluye del régimen de módulos a los empresarios que facturen menos del 50% de sus operaciones a particulares. Dicha exclusión solo operará para empresarios cuyo volumen de rendimientos íntegros sea superior a 50.000 euros al año. Entre estas actividades se encuentran la albañilería, la fontanería, la carpintería y el transporte de mercancías por carretera. En el caso de los servicios de transporte y mudanzas, la exclusión operará con ingresos superiores a 300.000 euros, tal y como sucede con las operaciones agrícolas o ganaderas.

También quedarán excluidos del régimen de módulos aquellos que obtengan rendimientos procedentes de otros empresarios o profesionales por importe superior a 225.000 euros. Estas exclusiones servirán para reforzar la capacidad recaudatoria mediante su influencia directa en el IRPF, así como para luchar contra el fraude en el IVA.

Sara Olivo
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