Telefónica, y el resto de operadoras de telecomuncaciones, se equivocaron. Optaron por invertir en redes y huyeron no sólo de los desarrollados de la selección de información y de la información.

No quisieron ser productores de telemática y Apple, Microsoft, y cía les arrebataron el hueco. No quisieron ser Google, que traficaba con la información aprovechándose de sus redes, y ahora quieren que los políticos obliguen a Google a pagar. Y Google sólo hay uno, cada vez más poderoso -ergo más peligroso- y resulta muy difícil hacerle frente.

Tampoco quisieron ser productores de contenidos, ya ahora resulta que la clave de los servicios de valor añadido, por ejemplo la TGV por ordenador, el IP, por ejemplo Imagenio, necesita socios que lleven mucho tiempo en el mercado de la producción de contenidos, de la producción de información y de la compra de derechos de ficción y de retrasmisión. 

Está claro que las operadoras se equivocaron por no querer mojarse en la información. Nunca es tarde para cambiar, pero la impuntualidad exige doble esfuerzo.

No quisieron ser Apple, ni Google, ni Murdoch: ahora necesitan ser las tres cosas a la vez. Y a toda velocidad

Eulogio López

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