Hasta 2020 financiar la solar, la eólica y la biomasa nos puede salir por 110.000 millones de euros.

Si se suprimieran las primas (4.850 millones de euros) este año no habría déficit de tarifa (4.100 millones). Y esperen a que el efecto Fukushima no reduzca la energía nuclear, la más barata, junto a la hidroeléctrica. El ecologista ZP nos sale muy caro.
Tras el accidente nuclear en Japón los productores de energía verde, sobre todo los de la solar -que es la más cara e ineficiente- se han envalentonado. Ahora nadie se plantea un recorte serio de las subvenciones públicas pero lo cierto es que las subvenciones ya aprobadas hipotecan a la economía española para una década.

Las primas de renovables previstas para los próximos años evolucionarán, con las medidas de recorte aprobadas por el ministro Miguel Sebastián entre los 4.850 millones de euros y los 6.600 para 2013. Estas cifras no incluyen la cogeneración. 

Si proyectamos la evolución estimada de las primas hasta el año 2020, el panorama resulta aún más siniestro: nos sale a 11.000 millones de euros por año. Es decir, si se mantiene la normativa actual de primas y el mix energético previsto hasta esa fecha. Mix que consiste en que las renovable ocuparían 64.441 MW, es decir, el 51% de la energía consumida, según lo acordado por la Subcomisión de Industria (julio de 2010), actualmente en vigor.  

Comparemos estas cantidades con el déficit de tarifa, según el Gobierno un problema de difícil solución. Para la CNE, el déficit de este año alcanzará los 4.100 millones de euros, sin contar el previsible incremento de tarifas de acceso previsto para abril. Dicho de otra forma, si suprimiéramos las primas a las renovables sencillamente no habría déficit en 2011. Y si no, pues ya lo saben: a subir el coste de la luz.

En resumen, las subvenciones a la energía verde hipotecan toda la economía española, justamente ahora, cuando -mediodía del viernes- Zapatero se ha comprometido ante sus socios europeos, en el Consejo de Bruselas, a realizar un ajuste duro de las cuentas del Estado, una nueva ley de Estabilidad Presupuestaria. Pero aquí no cabe el efecto retroactivo, porque son subvenciones ya prometidas. Y esperen a que el efecto Fukushima no produzca una reducción de la energía nuclear, la más barata de todas, y las precitadas cifras se disparen aún más.

Y es que la ecología verde de ZP nos sale carísima.

Miriam Prat

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