• La reforma del aborto que ha impulsado Gallardón ha generado división dentro del PP.
  • Sáenz de Santamaría ya señaló este martes que "hay sensibilidades muy distintas" en esta cuestión.
  • Villalobos insiste en esto y sostiene que "no hay unanimidad" en el PP, además espera que el anteproyecto no llegue al Congreso.
  • Tras las críticas, Gallardón advierte que "los ciudadanos castigan la división interna de los partidos".
  • El PSOE quería aprovechar el desacuerdo para romper a su adversario político.
  • La herramienta elegida fue una votación secreta sobre una proposición no de ley que pedía al Gobierno la retirada del anteproyecto de ley del aborto.

Ya saben que la reforma del aborto planteada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha generado división dentro del Partido Popular (PP). El martes en una entrevista en RNE, de la cual informamos en Hispanidad, la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, afirmó que en el seno del PP "hay sensibilidades muy distintas porque no es tanto una cuestión política sino que desde un punto de vista personal cada uno lo puede ver de una manera".

Este miércoles la vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados, Celia Villalobos, contraria a esta reforma desde el principio, ha insistido en que en su partido "no hay unanimidad" sobre el anteproyecto de ley del aborto. La diputada popular es partidaria de la ley Aído, que data de 2010.

Sáenz de Santamaría no quiso ofrecer su opinión personal sobre la reforma en los micrófonos de RNE, pero ya la dio hace tiempo. Ella prefiere volver a la ley de 1985. Sin embargo, el pasado 31 de enero cambió un poco de postura, pues señaló que apoyaba esta iniciativa del responsable de Justicia, como informó Hispanidad, ya que resaltó el "apoyo del presidente y el apoyo solidario" del resto del Ejecutivo "a las iniciativas de los miembros del Consejo de Ministros". Pero no se confundan, esa fue la respuesta al órdago que les echó Gallardón, pues ella sigue prefiriendo la ley de 1985.

¿Cuáles son las diferencias entre estas leyes de las que hablamos y la reforma actual La ley Aído es una ley de plazos, mientras que la reforma de Gallardón es una ley de supuestos. La ley de 1985 tenía el coladero de la salud psíquica y dio barra libre al aborto por malformaciones, es decir, el aborto eugenésico, que solo es motivo del 1% de los abortos que se practican. Mientras que el anteproyecto de ley que se aprobó en diciembre no da barra libre al aborto eugenésico, pero sí mantiene el coladero de la salud psíquica, que es la causa de más del 97% de los abortos. Aunque el ministro ha intentado poner alguna traba a este coladero, exigiendo dos informes médicos de dos psiquiatras ajenos al centro donde se practique el aborto, el resultado va a ser un fraude.

Tras las críticas, Gallardón ha advertido este miércoles a sus compañeros de partido que "los ciudadanos castigan la división interna de los partidos".

El PSOE quería aprovechar el desacuerdo para romper a su adversario político y la herramienta elegida fue una votación secreta sobre una proposición no de ley que pedía al Gobierno la retirada del anteproyecto de ley del aborto. Pero su estrategia le ha salido mal, pues el resultado de la votación fue: 183 votos en contra de la retirada, 151 a favor y 6 abstenciones. Gallardón le ha agradecido al PSOE en la sesión de control al Gobierno de este miércoles la oportunidad que le brindó al PP, pues "siempre quieren dividir" ante la "falta de argumentos.

Celia Villalobos, preguntada por la votación, ha comentado que "no esperaba otra cosa" porque "a los del PP" no les gusta que les den "oportunidades" para "traicionar" a los suyos. Aunque ha señalado que la práctica unanimidad que hubo no es real. Ella tiene muy claro lo que piensa de la ley del aborto, pero con la votación "el PSOE quería que traicionáramos de forma un poquito fraudulenta a nuestro grupo parlamentario, y eso une mucho", ha matizado. Además ha insistido, que en otras votaciones sobre este tema, será consecuente con su voto. Este jueves tiene la primera oportunidad con la moción de la Izquierda Plural. Villalobos va más allá y recuerda que el anteproyecto no ha llegado todavía al Congreso, "yo espero que no llegue", ha añadido. Veremos si finalmente se sale con la suya o gana Gallardón.

Cristina Martín

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