Rato colocará el Grupo a entre un 45 y un 50% de su valor contable. Se deprecia el 10% del sistema bancario español. Encima, Salgado permite que las provisiones genéricas no figuren como capital principal. Todo para que el Gobierno pueda vender en Bruselas su 'reforma financiera'. Si Bankia no se coloca, los mercados lanzarán un ataque contra todo lo español -deuda y empresas- a la griega. La CNMV aprobará el folleto el 30 de junio

Resulta que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está obsesionado con recibir el aplauso de Bruselas, especialmente el de la canciller alemana, Angela Merkel.  

 

Por ello, lo único que le importa es sacar adelante la desgraciada reforma financiera, o conversión de las cajas de ahorros en bancos, a cualquier precio. Nunca mejor dicho, lo cierto es que Bankia se va a colocar a entre una 45 y un 50% de su valor contable, es decir, se va a malvender. Y, con ella, se malvenderán Banca Cívica y la ristra de cajas que esperen su turno. El mejor sector financiero español y el soporte de industrias estratégicas quedará en berlina. Sólo con Bankia, se deprecia el 10% del sistema bancario español; con el conjunto de las cajas de ahorros, se deprecia y malvende el 50%.

No sólo eso, las prisas se juntan a la enloquecida política de regulación financiera de Elena Salgado y los agentes de Basilea III. Así, sin tan siquiera dar batalla, la responsable de la economía española no ha luchado por la nueva prohibición: que las provisiones genéricas de las cajas computen como capital principal. Ese camino no sólo exigirá modificar toda la regulación financiera española sino que además, echa por tierra la mejor aportación del Banco de España, con Jaime Caruana como gobernador, a la solvencia de las entidades: las llamadas previsiones anticíclicas, con cargo al margen de explotación, no con capital para dividendar.

Y no sólo eso. Si Bankia no sale, no sólo se irá a la porra la precitada reforma sino que los 'hedge funds' y demás especuladores de los mercados lanzarán un ataque en toda regla contra todo lo español, especialmente contra la deuda pública y la renta variable. En definitiva, desharán posiciones y se dedicarán a las especulativas operaciones en corto.   

Mientras Rodrigo Rato trata de salvar los muebles: intenta a toda costa mantener el calendario y cotizar en la segunda quincena de julio. Por el momento, la CNMV aprobará el jueves 30 el folleto de salida a Bolsa, pero en él figurará el rango, no el precio, aunque éste se moverá en el arco citado: 45-50%. Y todavía cabe la posibilidad de que los inversos institucionales se echen atrás en el último momento.

Vamos: un reformón en toda regla.

Eulogio López

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