• Consiguen reducir el céntimo verde con la excusa de la caída del consumo.
  • Es cierto que el litro de súper roza los 1,50 euros, pero paree ridículo achacar al gas efectos contaminantes y no a las gasolinas.
  • De todas maneras, aún no está dicha la última palabra.

Increíble pero cierto, la confusión del ministro de Industria y Energía José Manuel Soria (en la imagen) presionado desde todos los ángulos, que no ha cedido ante las eléctricas -a las que va freír a impuestos- pero sí ante las petroleras.



Desde Industria se ha filtrado –esta reforma energética se está haciendo vía filtraciones- que el céntimo sanitario afectará al gas natural y no a las gasolinas.



Es decir, con la excusa de la caída del consumo, se evita gravar más a las gasolinas, pero lo cierto es que quien tiene que llenar el depósito por razones profesionales poco le importa el precio. El litro de la súper se aproxima a los 1,50 euros por el alza en el precio internacional del crudo y por un sistema de fijación de precios curioso, más o menos liberalizado, pero lo cierto es que no se pueden alegar razones contaminantes en contra del gas y a favor de los gasóleos. Eso suena a pitorreo.



En cualquier caso, la reforma energética continúa sin salir adelante, sobre todo por la presión de las renovables. Y el asunto comienza a resultar vergonzoso.



Miriam Prat



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