Los seguidores del reconocido internacionalmente como presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, mataron a 1.000 cristianos en la ciudad de Duekué

 

Francia y la ONU continúan apoyando a las tropas de Alassane Ouattara que tratan de conquistar los últimos reductos del ex presidente Laurent Gbagbo. Como en el caso libio, la razón del apoyo ha sido la defensa de los civiles, aunque como informaba Hispanidad hace unos días, la mayor matanza sucedida hasta ahora, en la ciudad de Duekué, la han realizado las tropas de Ouattara.

Ahora se ha conocido que la matanza ha sido llevada a cabo por los seguidores de Ouattara, pero la motivación no es simplemente la enemistad, sino también religiosa. La mayoría de los mil muertos en la ciudad de Costa de Marfil son cristianos -entre ellos mujeres y niños- y las tropas de Ouattara son musulmanas. Ya se conocen vídeos en los que los cristianos son quemados vivos y que ha sacado a la luz Minutodigital. Las imágenes son muy duras pero reflejan con claridad lo que está sucediendo en el país africano. Como ha sucedido en otros países como Níger, Chad, Sudán o Nigeria, los musulmanes del norte han ido hostigando a la población, mayoritariamente cristiana del sur, pero Occidente ha pretendido sólo ver en ello una cuestión meramente étnica. Lo curioso es que el mismo presidente francés que el miércoles defendió la laicidad del Estado galo, apoya a un presidente que mata a la población por el hecho de ser cristiana.

Y mientras las matanzas siguen y el ex presidente Gbagbo resiste los ataques, el Santo Padre ha realizado un llamamiento a que "se ponga en marcha la obra de pacificación y diálogo, y se eviten ulteriores derramamientos de sangre".

Lo que pasa es que para Occidente, África sigue siendo un simple granero y no mira más allá. Que los derechos se violen no tiene importancia mientras sus países sigan dando cacao o cualquier otra materia prima. Pero eso, tarde o temprano, se acaba pagando.

Juan María Piñero

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