• Es una manera de evitar la presencia de sindicatos en la aerolínea.
  • Y de facilitar el despido de los trabajadores que se atreven a protestar.
  • La diferencia entre las low cost y las aerolíneas tradicionales disminuye en cuanto al número de pasajeros.
  • El 49,1% de ellos volaron con una low cost, hasta septiembre, un 10,5% más que hace un año.
  • Mientras que las aerolíneas tradicionales transportaron al 50,9% de los pasajeros, un 0,1% menos que en 2013.
  • Ryanair, Easyjet y Vueling acapararon el 32,2% del flujo aéreo internacional recibido en España.

Es algo que viene denunciando el sector desde hace años. Las malas artes de Ryanair no se refieren únicamente a los clientes sino también a sus propios trabajadores, a los que exprime al máximo y bajo unas condiciones laborales manifiestamente mejorables.

Entre otras cosas, la aerolínea que dirige Michael O'Leary (en la imagen) contrata a sus pilotos por meses, y en Gibraltar. Es una manera de evitar el sindicalismo en la aerolínea –el Sepla, por ejemplo, no está presente- y, además, ojo con el que ose protestar. La compañía irlandesa no duda en expulsar a todo aquél que levante un poco la voz o se atreva a contar lo que realmente ocurre.

Asimismo, el hecho de que los contratos de algunos pilotos se firmen en Gibraltar –el resto son contratos rubricados en Irlanda- arroja serias sospechas sobre la cotización de esos trabajadores y sus derechos en caso de perder el puesto de trabajo.

A pesar de todo, no nos hemos cansado de ver cómo en España, Ryanair se ha beneficiado de subvenciones públicas para cubrir determinados trayectos.

En cualquier caso, hay un hecho indiscutible: las low cost siguen ganando terreno a las tradicionales en número de pasajeros. Concretamente, según datos publicados este viernes por el Ministerio de Industria, durante los nueve primeros meses del año, las compañías de bajo coste transportaron al 49,1% de los pasajeros, esto es, un 10,5% más que hace un año. Las tradicionales, sin embargo, transportaron al 50,9%, un 0,1% menos que en 2013.

La brecha, como se puede observar, se va estrechando. Y buena culpa de ello la tienen, además de Ryanair, Easyjet y Vueling. Y es que, entre las tres, acapararon el 32,2% del flujo aéreo internacional recibido en España.

Pablo Ferrer

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