La información es de Cinco Días y es muy buena. A saber, las grandes empresas pagan el 5% del beneficio en impuestos de sociedad mientas las pequeñas pagan el 15%. Y ambas pagan menos que un año antes en orden a esa conjura de políticos y banqueros por el que la economía real se ha puso al servicio de la economía financiera.

Pero centrémonos en la diferencia: si desglosamos ese 15% nos encontramos con que las pymes son las únicas que se aproximan a los tipos reales de impuestos de sociedades. Esto es, que cuanto más grande menos pagas. La legión de fiscalistas de una gran empresa o de un gran banco, consiguen que sus jefes paguen más que el pequeño comerciantes de la esquina o incluso que el taxista, sobre sus beneficios. Algún día habrá que inventar el impuesto de sociedades según tarifa progresiva, como el IRPF, porque la situación actual es un cachondeo.

Habrá que insistir: la gran diferencia ideológica no radica en el enfrentamiento entre Estado y sociedad o entre el sector público y el sector privado sino entre los grandes y los pequeños, sean estatales o particulares.

Situación bien resumida, 100 años atrás, por el maestro Chesterton, cuando advertía: "¿Qué más me da que todas las tierras del condado sean del Estado sean del duque de Sutherland?" El caso es que no están bien distribuidas

Porque, de paso, con estas diferencias entre lo que paga Emilio Botín y lo que paga el panadero de la esquina, se está haciendo realidad aquello de que empresarios y trabajadores trabajan para los rentistas, es decir, para los accionistas de las grandes empresas. Pero no van a ser las grandes empresas o los grandes bancos los que nos saquen de la crisis sino los autónomos, profesionales y micropymes.

Eulogio López

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