• Los fondos anglosajones pretenden arrebatar a España el control sobre empresas estratégicas.
  • Insisten Iberdrola, Repsol y Telefónica, como principales objetivos.
  • Es decir, los más controlados por la banca, a la que se obliga a vender participaciones industriales a cambio del rescate europeo.
  • Fondos que quieren aliarse con un socio industrial, por lo general empresas públicas europeas. Que lideren el negocio.
  • Al tiempo, imponen el modelo del capital-riesgo -desguazar y obtener plusvalía rápida- como sustituto maligno de la propiedad privada.
  • Al final, la única empresa estratégica que le queda España es la empresa familiar, cuyo control patina en el momento de heredar.

La Bolsa de Madrid está por los suelos, empresas estratégicas de este país valen hoy la mitad que hace dos años. Los fondos anglosajones, especialmente en la especialidad de capital riesgo, ya han diseñado sus estrategias de control de esas empresas que están a precio de saldo. En los bancos de inversión lo tienen claro: Iberdrola, Repsol y Telefónica, son las más deseadas.

Para ello, esperan la oportunidad de oro que representa la combinación de Basilea III, que castiga las participaciones industriales de la banca -en España, sobre todo, de las antiguas cajas de ahorros- con el "rescate" bancario europeo a tres entidades españolas, que sencillamente les obligará a vender -es decir, a malvender- sus participaciones industriales. No olvidemos que las cajas de ahorros, antiguas cajas, han llegado a controlar más del 30% de Iberdrola, por ejemplo, o que el principal accionista de Repsol es Caixabank y los dos principales accionistas de Telefónica son BBVA y Caixabank. No digamos nada de las participaciones de control o de la posición de accionista de referencia que posee Bankia en IAG-Iberia, en INDRA y en muchas otras.

Los fondos de capital-riesgo aplicarían lo que saben: reducir plantillas y trocear empresas para obtener plusvalías rápidas. En este caso, su interés especulativo coincide con el de las empresas públicas europeas. Porque esa es otra: los españoles -en especial los gobiernos Zapatero- hemos liquidado las cajas de ahorros, que constituían el gran soporte accionarial de esas empresas. Y encima entre Basilea III y el rescate, les obligan a los bancos a malvender las participaciones industriales: a los ayudados y a los no ayudados, como Caixabank. Y mientras, Europa no cambia el modelo con el que países como Francia o Italia controlan sus empresas estratégicas: con el capital público.

Al final, a España podría no quedarle sino la locomotora empresarial de propiedad familiar, como un Inditex, un Mercadona, un Corte Inglés, etc. Ahora bien, cuidado con eso porque el problema de las empresas familiares viene con la herencia, con el traspaso de la propiedad a una nueva generación.

En resumen, más le valdría al Gobierno Rajoy interponer un sistema de defensa de la empresa española. Si le deja Bruselas, claro está.

Eulogio López

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