• El PP, sin embargo, se apunta a la congelación, al menos el 1 de enero.
  • Además, no rechaza establecer un impuesto verde, a lo Merkel... aunque en España ya se pagan más impuestos por las nucleares que en Alemania.
  • El déficit de tarifa es lo que más asusta, pero el derroche de dinero público está en las renovables.
  • La termosolar cuesta 7.000 millones de primas cuando representa poco menos del 1% del consumo.

Las eléctricas hacen 'lobby' alrededor de Mariano Rajoy: quieren que el Gobierno suba la tarifa de la luz un 20% para reducir el déficit... y para ganar más, naturalmente. Justo cuando Rajoy, que ya va a tener que tocar muchas teclas durante el primer trimestre de 2012, que es cuando se juega toda la legislatura, preferiría dejar la cosa en una congelación de tarifa a 1 de enero.



Por parte de las eléctricas presiona el presidente de la patronal UNESA, Eduardo Montes, a quien no se reconoce mucho pedigrí en estas lides y el omnipresente líder de Endesa, Borja Prado, pero todo el sector está en el ajo. Recuerdan a quien quiera escucharlos en el PP que el déficit de tarifa es culpa de las subvenciones públicas al carbón y de las primas, asimismo públicas, a las energías verdes.



Y repiten un dato: la energía termosolar (donde los que se aprovechan son la familia Abengoa, los March y Florentino Pérez.



El problema es que a ningún Gobierno le apetece meterse en pleitos por retroactividad, y resulta que el Gobierno, tan verde, de Zapatero, ya le ha dejado el embolado en unos niveles inasumibles.



Y así, Rajoy, reptaría en su discurso de investidura que la reducción del  déficit de tarifa no puede hacerse sobre los hombros de los ciudadanos. Pero lo cierto es que, o rompe con el pasado y con todo el sector, en especial el de la energía solar, la más ruinosa, y cierra las minas de carbón o sube las tarifas de la luz a los españoles.... O esto no hay quien lo arregle.



La segunda batalla que mantiene el sector con el nuevo gobierno, antes de estrenarse, es la posibilidad de que el Ejecutivo imponga una nueva tasa sobre la energía, a lo Angela Merkel, es decir, preferentemente, a las centrales nucleares. Y el problema es que las nucleares españolas ya pagan más impuestos que las alemanas.



Sólo en 2011 los operadores del parque de generación eléctrica nuclear español abonarán 560 millones de euros en concepto de tasas y tributos, según las últimas estimaciones de la propia UNESA. Esta cantidad representa un incremento del 261% respecto a los 155 millones de euros que abonaban, hace apenas seis años, los propietarios de los seis enclaves nucleares españoles: Cofrentes, Almaraz, Trillo, Vandellós, Ascó y Garoña.



Un incremento que se debe, sobre todo, a las ecotasas, de carácter autonómico (por ejemplo, en Extremadura), y por la aplicación gradual de los impuestos municipales denominados BICES (Bienes Inmuebles de Características Especiales). Y a todo eso, sumen el coste de Enresa que pasó de 77 millones de euros del año 2005 a 413 millones en 2011.



Miriam Prat



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