La subida de impuestos y la reducción forzosa del consumo cuadran las cuentas del Estado, pero no crean empleo

 

El presidente del Gobierno presentó este martes ante los medios y ante el mundo empresarial su Informe Económico de 2010. Zapatero da por terminada la recesión y se apunta entre sus méritos las medidas de austeridad aplicadas por su Gobierno. El presidente anunció el cumplimiento con holgura de su objetivo de reducción de déficit de 2010 hasta el 9,3%.
Sólo faltaría, porque, después de negar la crisis, el Ejecutivo inició una maratón de medidas que asfixian al contribuyente. Subidas de impuestos, tasas y retenciones al tiempo que los salarios se mantienen bajos. En consecuencia, el consumo no acaba de despegar y con él las empresas no pueden crecer y aumentar sus contrataciones. De hecho, Zapatero reconoció en su discurso que la tasa de paro es inasumiblemente alta.
El presidente se aplicó especialmente a la hora de defender las medidas estrella de su Gobierno. La primera, la reforma del sistema financiero, es decir, la conversión de las cajas en bancos, que contará con el apoyo del Gobierno hasta que las nuevas entidades sean capaces de buscar financiación por sí solas. La reforma laboral, de la que Zapatero asegura que empezarán a notarse sus efectos cuando se produzca el crecimiento económico. Y la reforma del sistema de pensiones, que el Gobierno entiende como necesaria por razones demográficas a pesar de haber retirado la única medida de fomento de la natalidad, el cheque bebé.
Sorprendentemente, en medio de una gran crisis económica mundial que ha afectado profundamente a España, Zapatero se empeña una y otra vez en colar sus medidas sociales. En este campo se refirió una vez más al aumento de los recursos dedicados a políticas sociales:  hoy reciben más que cuando fui elegido presidente del Gobierno. Desafortunadamente, la Administración ha tenido que dedicar más recursos sobre todo porque hay más paro. Por otra parte, entre las conquistas sociales que Zapatero vincula misteriosamente a las mejoras económicas, se encuentran las leyes del homomonio o del aborto y la anunciada Ley de de Igualdad de Trato, a la que el Consejo de Ministros dio su primera lectura el pasado viernes. Hay crisis, sí, pero Zapatero no renuncia a la transformación social de España, que es de lo único que entiende.
Mariano Tomás
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