El problema del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez es su incapacidad para reconocer cualquier error.

Y como su error en la llamada reforma financiera no ha sido pequeño el asunto comienza a resultar molesto.

El Gran capitán del supervisor español asegura que al Estado la innecesaria conversión de las cajas de ahorros en bancos sólo le ha costado unos 7.500 millones de euros. La cifra es falsa por supuesto, dado que no habla de la compra avalada de otros títulos ni de lo que aún falta por llegar ni, sobre todo, de las necesidades de refinanciación del sistema. ¿Alguien ha pensado que durante los próximos 12 meses el sistema bancario español necesitar refinanciar 270.000 millones de euros? Una cifra que no asustaría a nadie si no fuera porque los mercados está cerrados. En esa tesitura sí que asusta. Y mucho.

Pero la clave de las cuentas tramposas presentadas por MAFO no está ahí, sino en sus propias palabras. Asegura el gobernador que desde 2008 los bancos españoles han saneado sus balances por valor de 100.000 millones de euros y que, sin embargo, el coste para el erario público se queda en esos 7.500 millones. Una bagatela, vino a decir, durante su comparecencia antes los medios de comunicación a mediodía del viernes.

Pues bien, si el propio sector -con cargo a su cuenta de resultados, como nos recuerda el gobernador- ha sido capaz de sanear -que es lo importante- por 100.000 millones de euros, ¿para qué necesitaba los 7.500 millones euros aportados por el Estado?

Que no, que lo que pretende el gobernador -que se marcha en junio- es dar carpetazo a una reforma financiera que era innecesaria pero que, ya metidos en harina, se ha hecho fatal, especialmente por la obsesión de convertir a las cajas de ahorros en bancos, que siempre queda un barniz de modernidad financista.

No, esta reforma no debió iniciarse nunca. Nos va a salir muy cara y encima se ha hecho con retraso. El principal culpable es el supervisor, es decir, el Banco de España, es decir, MAFO y lo peor es que sólo ha servido para que los bancos valgan en Bolsa la mitad que hace dos años y para que las cajas se hayan vendido a un 25% de su valor. Un desastre en toda regla que MAFO pretende vender como todo un éxito. Él sabe que el coste definitivo de todo este fregado no se conocerá hasta pasados varios años. De eso se aprovecha.

Eulogio López

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