Un tipo listo este Joaquín Leguina (en la imagen). Buena pluma tiene el político socialista y catedrático de Estadística. Interesante, su artículo "A quien pueda interesar", publicado el viernes 20 en El País.

Blandía mis armas periodísticas en el semanario económico El Nuevo Lunes cuando Joaquín Leguina era presidente de la Comunidad de Madrid. En aquel entonces, el PSOE estaba empeñado en hacerse con Caja Madrid, hasta entonces liderado por Mateo Ruiz Oriol, quien por cierto, fue un estupendo director general de la caja capitalina.


Se armó la trifulca, porque, desde Ferraz, Alfonso Guerra, el mandamás de las cajas durante el Felipismo, quería colocar a Luis Delso (hoy rico propietario de Isolux), mientras Joaquín Leguina aseguraba que la caja era cosa suya y que por lo tanto iba a nombrar él a quien quisiera. José Borrell, que pasaba por allí, aconsejó el nombre de Jaime Terceiro, Leguina lo hizo suyo y... también fue un gran presidente.

Por eso me sorprende el artículo, donde Leguina habla de que la "invasión partidista de las cajas de ahorros ha sido ruinosa e ilegal".

De ilegal nada, muchacho. La Ley de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros (LORCA), promulgada en 1985, especificaba que eran las comunidades autónomas quienes mandaban en las cajas de ahorros. Y así lo ratificó el Tribunal Constitucional. E insisto: tú nombraste a Terceiro al igual que años después, Aznar nombró a su amigo Blesa.

En cuanto a la politización de las cajas de ahorros, en la que tú participaste con mucho empeño, pues mira, no, no es la causa de las caídas de las cajas de ahorros. Ninguna caja más politizada que la BBK y es hoy -acaba de convertirse en Kutxabank-, la más solvente de todas las entidades.

Que no, que las cajas de ahorros no cayeron por su politización sino por Basilea. Es decir, por el 'convoluto' anglosajón y financista que marca las reglas de la banca. Para Basilea (I, II y III) un banco bueno es aquel que tiene mucho capital, no aquel que tiene poca morosidad. Una estupidez de este calibre constituye el primer mandamiento del sistema financiero internacional, es decir, del causante de la crisis.

Naturalmente, como las cajas, entidades mutuales, tenían mucho más difícil y más caro ese acceso, han caído en desgracia y se han tenido que convertir en bancos con su balance muy deteriorado.

Y así, la joya financiera de España, creación de la Iglesia y de instituciones locales, entidades sin ánimo de lucro -sí, sin ánimo de lucro- se ha convertido para todos los indocumentados en sinónimo de todo lo alto mientras los bancos, mucho más especulativos y ajenos a su entorno económico, pasaban por ser los buenos y eficientes.

Si la politización fue la causa de la caída de las cajas de ahorros, Joaquín, tú eres culpable. Pero tranquilo, no ha sido esa la causa del derrumbe. Políticamente, nombraste a un buen presidente de Caja Madrid, hoy Bankia.

Eulogio López

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