Los fondos anglosajones y los bancos de inversión ya se plantean su estrategia -es decir, cómo van a especular en el nuevo escenario- cuando caiga el euro y, a más a más, cuando caiga el proyecto de Unión Europea.

A ver si nos entendemos. El proyecto de los Estados Unidos de Europa se basa en dos realidades:

No es de extrañar. Por una parte, el primer ministro británico, David Cameron (en la imagen), amenaza con vetar el presupuesto comunitario de cara al próximo quinquenio.

Hay que tener cara. El Reino Unido continúa con el cheque británico, es decir, que no aporta ni un euro más de lo que obtiene. Con ello, ya desde su entrada, rompió la medular del proyecto europeo, la generosidad, de los padres fundadores: países ricos que aportaban más dinero para levantar a los pobres, y, de esta forma, acababan beneficiándose ellos mismos.

Es exactamente el mismo fenómeno que ocurre ahora con las famosas balanzas fiscales autonómicas. Miren ustedes, ni Cataluña aporta más al resto de España ni recibe menos. El dinero público no existe. Quien aporta más es el catalán más rico, de la misma forma que aporta más el madrileño, o el gallego, o el andaluz, más ricos... para todos los pobres de España, vivan donde vivan. Las balanzas fiscales son, sencillamente, una chorrada, pero muy útil para insultar al otro.

Con Europa ocurre lo mismo. La igualación entre pobres y ricos se ha hecho durante medio siglo mediante el presupuesto comunitario común, donde los ricos aportaban más que los pobres. Así que si Reino Unido, precisamente los ingleses, se dedican a vetar el instrumento de solidaridad lo mejor sería que se fueran de Europa. Pero eso no lo quiere el señor Cameron, porque lo que pretende es, como dicen los humoristas británicos, "destruir la Unión Europea desde dentro".

Y la respuesta de Bruselas ante la jeta dura británica ha sido tan egoísta como ella. Hagamos dos presupuestos, asegura Van Rompuy: uno para los países del euro y otro para el resto. Es decir, hagamos un gueto con los pobres.

Con la Unión Monetaria de los 17 ocurre algo similar a con la Unión Europea de los 27. Una sola máquina de hacer dinero, en poder de Alemania, y 17 Tesoros emitiendo deuda a precios bien distintos. Alemania se financia hasta el tipo cero mientras España tiene que pagar unos 400 puntos básicos más.

La Unión Europea se creó como expresión de generosidad. Hoy es un nudo de egoísmos y ese egoísmo hace inviable su continuidad. Y el problema no es de nacionalismo, sino de egoísmos nacionales y particulares.

Eulogio López

[email protected]