En Hispanidad estamos felices. Por fin, la Unión Europea, la misma que ha dedicado fortísimas cantidades de fondos públicos a sanear la banca -y le ha servido para bien poco, desde luego, no para que fluya el crédito- asegura ahora que, para futuras crisis bancarias, no deben ser los contribuyentes quienes paguen el saneamiento de un banco en crisis sino "accionistas y acreedores".

Me gustaría que añadieran -para que no ocurra lo de Chipre- que un depositante no es un acreedor, ni un accionista, ni un inversor.

Traducido, significa que en España deberían ser accionistas y preferentistas los que pagaran los platos rotos. Han invertido y han perdido. Pues bien...

Lo que Europa plantea no es que quiebren los quebrados, pero se le parece mucho. No hablan de quiebra sino de concurso de acreedores.

Lástima que no se hayan dado cuenta tan tarde. Pero menos da una piedra y más daño hace.

Eulogio López

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