Hay una norma de oro para un Gobierno que se dice liberal en economía, como es el de Rajoy: el gestor público debe reducir ingresos -o sea, impuestos- y reducir gastos -es decir, políticos-. Por contra, el gestor privado debe aumentar ingresos y reducir costes sólo como excepción ante una situación de números rojos. Para eso, claro está, el gestor privado necesita que no le frían a impuestos, porque para el privado, la fiscalidad es un gasto.

Si no piensas así no eres un liberal sino un socialista. Lo cual es muy respetable, pero a eso siempre se le ha llamado izquierda.

Sin embargo, se ha pasado su primer ejercicio subiendo impuestos mucho más que reduciendo gastos. Impuestos que naturalmente pagamos los particulares y las empresas.

Y así llegamos al presidente extremeño José Antonio Monago (en la imagen) y el PP extremeño están encantados con la sentencia el Tribunal Constitucional -a ver cuándo cerramos esta maravillosa institución- que 'legaliza' el impuesto sobre la banca que impusiera Rodríguez Ibarra. Monago se ha apresurado a utilizar los 230 millones de euros para pagar la paga de navidad de los funcionarios. Es decir, utiliza una medida socialista que el PP impugnó. Curioso. A ver si va a resultar que el PP no es liberal.

Y dicho todo esto, ¿la tasa Monago o tasa Ybarra es buena en sí misma? ¿Acaso no se parece a la tasa Tobin? No, no es buena y no se le parece. Lo que el fallecido James Tobin quería gravar con su impuesto, y en todos los mercados financieros, era la especulación financiera, no la actividad bancaria. Los bancos hacen cosas estupendas, pero también especulan en los mercados. Es esto lo que hay que gravar y no aquello. Para ser exactos, Tobin lo que proponía era una tasa sobre el mercado de divisas, uno de  los más especulativos y de los que menos ayudan al bien común. No es lo mismo.

Eulogio López

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