Hasta el ABC antepone lo de "supuesta vidente" a la muerte de Amparo Cuevas, la vidente del Escorial. Vamos que los chicos de Vocento no se creen que Amparo Cuevas tuviera revelaciones de la Santísima Virgen María.

Pues empecemos por el final. El abajo firmante sí cree en las apariciones de El Escorial. Nunca he acudido a Prado Nuevo ni he tenido relación con ello. Es más, soy un periodista económico, especializado en finanzas, más bien frío, más tomista que agustianiano y más aristotélico que platónico. Pero sobre todo periodista, es decir, dado a la mueca cínica más que al pietismo.

A mí, con las revelaciones extraordinarias me ocurre algo parecido a lo que le sucedió a Chesterton con su conversión al catolicismo, conversión forzada por la lectura de tantos argumentos antirromanos. Aseguraba el periodista británico que cuanto más leía de los libelos anticatólicos, más le aproximaban a Roma: "Yo estaba desesperado", aducía.

Pues yo, lo mismo. Cuando veo a un chiflado instruido asegurar ante las cámaras que a la inocente Amparo Cuevas le ha sucedido un "psicogrupo", siento la irrefrenable tendencia a concluir que Amparo Cuevas tiene el corazón y la cabeza en su sitio. Entre otras cosas, porque todavía hay algo peor que un majadero, y eso es un majadero ilustrado.

Razones para creer en las apariciones de El Escorial, ahora que la vidente ha muerto. A saber:

1.Vivimos tiempos de apariciones marianas, ojo, siempre con un mismo mensaje: se está acabando la hora de la misericordia y llega la hora de la justicia. Desde Fátima hasta aquí el mensaje se repite una y otra vez, con sospechosa insistencia, en los cinco continentes.

2.La Iglesia, con su imprescindible lentitud, le ha dado el visto bueno. Ángel Suquía puso firme a Amparo al comienzo –tal y como debía- y tras un estudio detallado abrió el camino a la 'legalización' de las apariciones. Rouco, con el mismo sosiego y parsimonia eclesiales está confirmando la tarea de Suquía.

3.No la razón más importante pero sí la más pertinente para un periodista: la coherencia interna de los mensajes trasmitidos por la Virgen a la "presunta vidente", y la coherencia con el Evangelio de los mensajes de Amparo Cuevas. El libro de José María Zavala es buena guía para este propósito. (Leer más)

 

No es la documentación lo que acredita un hecho extraordinario, entre otras cosas porque no es posible que lo ordinario –documentarse- avale lo extraordinario. No, es la coherencia en el mensaje, la coherencia interna del mismo mensaje y la coherencia externa con el Magisterio de la Iglesia lo que otorga crédito a una revelación privada. Y en el caso de El Escorial, les puedo asegurar que ambas coherencia se dan.

Para las mentes simples y para los prejuiciosos -entre ambos suman el 110 por 100 de la población- la voz de Amparo Cuevas es la prueba fehaciente de que estamos ante la creadora de un psicogrupo. Para mí no: yo creo en las apariciones de El Escorial.

Eulogio López



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