• La subasta supuso un 6% y todavía no se sufre el mazazo fiscal de la reforma energética.
  • José Manuel Soria ha ofrecido la cabeza de Martí al sector energético para eludir responsabilidades.
  • Lo cierto es que ni las eléctricas ni la Triple A se contentan con la caída de Martí.

El Gobierno no ha utilizado los peajes, tal y como se había comprometido. Así que es la subasta quien ha marcado el precio de la luz. Como la subasta ha subido un 6%, la tarifa sube un 3%. Hasta ahí, el Ejecutivo puede presumir de liberalizar el sector, pero la reforma energética, que aun no ha entrado en vigor, no es sino una reforma fiscal que castiga a todo tipo de generación, verde o no verde, hidráulica, nuclear, térmica y renovables.

En otras palabras, la subida del 3% el 1 de enero es sólo el principio del rally alcista en el precio de la energía para particulares y para industriales. El impacto fiscal da para que la luz suba mucho más que lo que ha subido.

Y todo ello coincide con la salida del secretario de Estado de Industria, Fernando Martí, quien se marcha al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Lo cierto es que Martí ha sido un cabeza de turco entregado por su jefe de filas, José Manuel Soria, al sector energético, encabronado por la reforma. No valdrá de mucho, porque en el sector se sabe quién es quién, y se sabe que, precisamente, fue Martí quien apostaba por reducir las subvenciones públicas, especialmente las renovables, en lugar de subir impuestos a todo el mundo.

Miriam Prat
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