• El secretario general de la Conferencia Episcopal considera que la decisión de Rajoy al suspender el proyecto Gallardón es una "falta de coherencia política".
  • Una manera diplomática de llamar embustero al presidente del Gobierno.
  • Y para que quede claro explica la postura de la Iglesia: "El 'consenso' electoralista de partido no legitima la muerte de seres humanos inocentes".
  • La Iglesia recuerda la doctrina de los "principios no negociables" de Benedicto XVI: vida, familia, libertad de enseñanza y bien común.
  • Son las líneas rojas que un cristiano nunca puede traspasar, ni como votante ni como representante político.

La Conferencia Episcopal Española (CEE), que recordó oficialmente la pasada semana la doctrina de la Iglesia contraria al aborto -a raíz de la reforma que planeaba Ruiz-Gallardón-, ha censurado hoy martes, a través de su portavoz y secretario general, José María Gil Tamayo, la retirada del proyecto anunciada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Gil Tamayo ha expresado a través de la red social Twitter, que "la retirada electoralista del proyecto de la ley aborto supone ante todo eliminar vidas humanas inocentes, además de falta de coherencia política".

El secretario general de la CEE añadido, en otro tiut, que "el 'consenso' electoralista de partido no legitima la muerte de seres humanos inocentes. Hay principios no negociables".

Dos mensajes cortos, pero contundentes, que están en la misma línea que lo que recordó la pasada semana la Conferencia Episcopal al mostrar su apoyo a la 'V Marcha por la Vida' en 64 ciudades españolas. "Como afirma el Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, entre los débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos", explicó la CEE.

Los tuit de Gil Tamayo sobre "la falta de coherencia política" son un modo, muy diplomático, de llamar embustero al presidente Rajoy, que ha dado marcha atrás, por cálculos electorales, a una de las reformas que prometió.

Pero el derecho a la vida para la Iglesia, además, uno de los "principios no negociables" para un católico, como expresó Benedicto XVI, tanto a la hora de votar como cuando se entra en la arena política como representante. Esos valores no negociables, además de la vida, son la defensa de la familia, de la libertad de enseñanza y del bien común. Ahí están las líneas rojas que nunca puede traspasar un cristiano.

Mariano Tomás

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