2.500 conductores se niegan a pagar en los peajes catalanes y desde las redes sociales se invita a no abonar en Madrid el importe del aparcamiento en la zona azul

-Contra los recortes sociales, insurrección económica, es el lema del movimiento 'Yo no pago'.

Al amparo de la crisis, la resistencia civil va tomando cuerpo en España. En los últimos días hemos asistido a varios movimientos instigados en gran parte desde las redes sociales cuyo mensaje no puede ser más claro: ¡No pagar! Abertis ha denunciado que unos 2.500 conductores se han negado a pagar en alguno de los once peajes catalanes este martes, entre las 6 y las 14 horas, lo que supone un 1,5% del total de transacciones. La plataforma cívica 'Prou Peatges' ('Basta de peajes'), con el apoyo del partido de Joan Laporta, Solidaridad Catalana por la Independencia (SI) y ERC, ha llamado a no pagar el importe en las barreras este martes, coincidiendo con el Día del Trabajador.

Se trata de un movimiento supuestamente de insumisión con tintes de insolidaridad nacionalista, ya que entre sus objetivos está denunciar el agravio comparativo que supuestamente sufre Catalunya respecto al resto del Estado, ya que "financian las autopistas de toda España".

Más grave ha sido el caso del Metro de Madrid, donde ante la subida de un 11% de las tarifas, el mayor incremento porcentual en 10 años, tuvo lugar la acción 'Toma el metro', derivada supuestamente del movimiento 'Yo no pago', cuyo lema es 'contra los recortes sociales, insurrección económica'.

Concretamente, durante las movilizaciones en el metro de la capital, un grupo de personas se dedicó a tirar simultáneamente de la alarma del metro paralizando, al mismo tiempo, nueve líneas en plena hora punta.

Asimismo, en la red se insta a no pagar las multas de la zona azul y se ofrecen trucos para librarse de las sanciones. Se esperan nuevas acciones con motivo del primer aniversario del 15-M, en cuya página web se pueden leer frases como esta: 'Todos a la calle, no importa la fecha, importan los motivos y motivos hay de sobra'. La insumisión contra el Estado presagia un horizonte muy complicado para nuestro país. La red se ha convertido en un instrumento de agitación, y la pobreza el caldo de cultivo de una revolución cibernética sin precedentes históricos.

Sara Olivo

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