• Según sus propios ministros, Rajoy pretende un imposible: que no le cueste un duro al contribuyente pero que ningún banco cierre.
  • Eso sí, ya se ha convencido de que las fusiones, al precio CAM, resultan aún más caras que el banco tóxico.
  • Entonces, De Guindos propone que el saneamiento bancario español lo pague Europa; el problema es que Europa no quiere.
  • Los cocos se ponen de moda: emisiones gigantescas a muy largo plazo. Sí, pero, ¿quién las paga?
  • En el entretanto, más provisiones.
    • Mediodía del viernes. La vicepresidenta primera del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se niega a responder a Hispanidad acerca de la pendiente reforma bancaria: "Espera a febrero", asegura, mientras se escaquea.

      No es para menos, porque el problema del saneamiento de la banca española -ahora sí que necesita saneamiento- es que nadie quiere pagarla.

      Mejor: el presidente Rajoy va echando por tierra cada una de las propuestas del ministro de Economía, Luis de Guindos, en persecución de un imposible: quiere sanear la banca, quiere que no le cueste un duro al contribuyente y quiere que no quiebre ningún banco, porque supone, don Mariano, que eso sería un desdoro para el Gobierno que preside, o sea, para él.

      Y el problema es que De Guindos -ni nadie- sabe cuadrar ese círculo. Rajoy no quiere banco tóxico, quiere fuentes pero sin aportación de dinero público Por eso no se fusionan Caixa y Bankia y por eso cada día que pasa se multiplican las entidades pendientes, a medida que aumenta la morosidad.

      Y así surge la última idea: los cocos, bonos contingentes convertibles, esos productos híbridos que pretenden pasar por capital pata negra, dado que la Agencia Bancaria Europea así lo acepta... vaya usted a saber por qué. Es decir, macroemisiones de cocos para capitalizar y sanear la cartera inmobiliaria. Pero el problema sigue siendo el mismo: ¿Quién paga? O, por etapas: ¿Quién emite? ¿Quién avala?

      De Guindos pretende que sea Europa, a través del fondo de estabilidad, pero para eso Europa debe querer. A fin de cuentas, dicho fondo se creó para solventar los problemas de deuda pública no de banca privada.

      Total, que no hay nada decidido. Eso sí, en el entretanto, lo único que está claro, o semiclaro, es que a los bancos se les va a obligar a provisionar más y, si no llegan, que no repartan dividendo, algo que debería haberse hecho tempo atrás. El único problema es que, aun reinvirtiendo todo el beneficio, hay entidades que no llegan. ¿Y entonces?

      De hecho, la única solución justa es la que llevamos defendiendo desde tiempo atrás desde estas pantallas: que quiebren los quebrados. 100.000 euros por depositante y a correr.

      Eulogio López

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