La cabeza mejor amueblada del siglo XX era periodista. Es decir, que escribió mucho y al día. Por eso su estela es mucho más difícil de seguir, porque una cosa es resumir un pensamiento escrito en 20, 30 ó 100 libros y otras el volcado sobre decenas de miles de artículos.

Por eso vienen bien muy requetebién, obras como la de Ciudadano Chesterton, selección de citas agrupadas por temas, que ha publicado la editorial Palabra. El autor del compendio es José R. Ayllón, quien supongo esconde el R. por una cuestión de prudencia, con el objetivo último de ocultar un ¿Rosendo?, un ¿Rotario? o un ¿Rododendro? La perfidia de algunos padres es inconmensurable.

Pero R. lo ha bordado. Y al abajo firmante le basta con copiar, con permiso de la ministra Sinde, las citas, sólo algunas, del apartado fe y razón, uno de los asuntos más manoseados en el siglo XX... cuando resulta que Gilbert lo dejó todo dicho a principios del XX. Y encima le entendíamos.

Allá va:

1. Para entrar en la Iglesia hay que quitarse el sombrero, no la cabeza.

2. Resulta ocioso estar discutiendo la eterna alternativa entre razón y fe, desde el momento en que la razón es artículo de fe.

3. La fe y la razón poseen la misma autoridad intelectual y la misma condición fundante. Ambas constituyen métodos de prueba que no admiten ser probados. Además, cuando perdemos la fe perdemos también la razón.

4. Los padres de la ciencia admitieron que toda investigación había de apoyarse en los hechos. El mismo convencimiento tuvieron los padres del Cristianismo y lo edificaron sobre un hecho empírico -el pecado-, tan evidente como que hay patatas.

5. Yo creo que el mundo es redondo. Puede haber tribus que crean que es oblongo o triangular pero esto no altera el hecho de que el mundo es como es, con una forma concreta y no con otras. Por ello, no digas que la variedad de religiones te impide aceptar una. No es una observación inteligente.   

6. La seguridad cristiana se funda en la poderosa certeza de que el mundo existe y las cosas son como son. Simple sentido común, por supuesto, pero la historia nos enseña que el sentido común no tiene fuerza suficiente si no está protegido por el cristianismo.

7. Hay gente que piensa que la naturaleza es nuestra madre. El cristianismo en cambio, la considera una hermana. Nos enorgullecemos de su belleza porque venimos del mismo padre, pero ella no tiene la mínima autoridad sobre nosotros. La admiramos pero no la imitamos.

8. La naturaleza, en el mejor de los casos, es el nombre que damos a la Providencia cuando no la tratamos muy en serio.    

Y yo no tengo nada más que decir. Si ya lo dijo Chesterton. Gracias R. por recordárnoslo.

Eulogio López

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