• Por ejemplo, en Egipto, "la situación de inseguridad ha generado la huida de numerosos cristianos del país", afirma Javier Menéndez Ros, director de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España.
  • Cerca de 200 millones de cristianos viven en países donde son perseguidos. Y otros 150 millones de cristianos lo hacen en países donde son discriminados.
  • La persecución a los cristianos preocupa especialmente en Sudán, Nigeria, Pakistán o China. Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) presentó en Madrid el Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo 2012. Aunque el Informe también contempla avances en el reconocimiento de la importancia que tiene este derecho fundamental.
Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) en España presentó su Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo 2012. Lo hizo su director en España, Javier Menéndez Ros (en la imagen), que empezó con estas palabras: "Me gustaría decir que la situación ha mejorado, pero no puedo hacerlo".

El director de esta Fundación pontificia en España dio algunas cifras importantes: según los datos que maneja la institución, cerca de 200 millones de cristianos viven en países donde son perseguidos, y otros 150 millones, en países donde son discriminados. Aunque, el director de AIN-España dejó claro que "detrás de los números están los rostros de cada uno de ellos, y además somos conscientes de que seguramente nos enteramos de muchos menos casos de los que en realidad ocurren".

En el encuentro con los medios, el director de AIN también se refirió a los países en los que ha triunfado la denominada Primavera Árabe. Sobre ellos ha subrayado el empeoramiento experimentado, en relación a la libertad religiosa, desde que han culminado las revoluciones, "en las que había puestas muchas esperanzas. Sin embargo, hemos visto que la situación de inseguridad ha generado, por ejemplo en el caso de Egipto, la huida de numerosos cristianos del país".

El presidente internacional del Informe, Peter Sefton-Williams, también opina sobre la Primavera Árabe en Oriente Medio y en el norte de África: "Países en los que reinaba cierta calma, como Túnez, Libia, Egipto y Siria, son ahora causa de serias preocupaciones".

En Egipto, por ejemplo -cuenta el Informe- las urnas concedieron una amplia mayoría a los partidos islámicos, en especial a los Hermanos Musulmanes y a los salafíes, que, juntos, consiguieron un total de 369 escaños de los 508 de la Asamblea y 150 de los 176 del Senado. Solo 4 cristianos han entrado en la Asamblea. Y tras las elecciones, la situación de los coptos no ha mejorado, a pesar de las esperanzas sembradas por los signos de una posible unidad nacional durante las primeras semanas de la revolución.

Desde la caída del régimen de Mubarak, los coptos han venido sufriendo nuevos episodios de violencia por causas religiosas, que han seguido a un año 2010 ya caracterizado por las manifestaciones de hostilidad contra ellos. Y cuando los musulmanes están implicados en los ataques contra los cristianos, el sistema judicial sigue tratándolos con clemencia.

En lo que respecta a Túnez, la revolución que se inició en diciembre de 2010 y puso fin al régimen del presidente Ben Alí en enero de 2011 ha dejado a los cristianos en un estado de incertidumbre respecto a su futuro, especialmente desde que los partidos islamistas obtuvieron la mayor parte de los escaños en las elecciones generales del 23 de octubre. A la victoria del partido islamista Al-Nahda (El Renacimiento) y la aparición de los salafíes (musulmanes radicales) les seguirá, sin duda, la elaboración de una nueva Constitución que amenaza con restaurar la preeminencia de la sharía, volviendo a suscitar la cuestión de las ventajas que actualmente disfrutan los musulmanes tunecinos y las consecuencias negativas para los musulmanes no practicantes y los nuevos cristianos, explica AIN.

Igualmente, en Libia, en la nueva organización política e institucional, tras el asesinato de Muamar al-Gadafi y la caída de la Yamahiriya Árabe, reinan la confusión y la incertidumbre. Lo mismo ocurre respecto a la actitud del nuevo régimen hacia los derechos humanos. En lo que respecta a la libertad religiosa, suscita preocupación, en concreto, el proyecto de basar la nueva Constitución en la ley coránica, la sharía. Ha causado cierta perplejidad entre los observadores la declaración del presidente del Consejo Nacional de Transición, Mustafa Abd al-Jalil. En un discurso pronunciado el 23 de octubre de 2011 en Bengasi, el jefe del Gobierno provisional afirmó que «como país islámico, hemos adoptado la sharía islámica como fuente principal de nuestras leyes. En consecuencia, toda ley que entre en conflicto con los principios islámicos de la sharía será considerada ilegal», recoge el Informe de AIN.

Y en lo referente a Siria, desde marzo de 2011, el país sufre una inestabilidad extrema. La oposición al presidente Bashar al-Asad, cuyo régimen dictatorial inspirado por la ideología laicista del Partido Baaz, que descansa en la minoría alawí, está siendo violentamente reprimida por el ejército y las fuerzas de seguridad. El movimiento, que se había iniciado como manifestación para pedir mayores cotas de libertad y democracia, se ha ido transformando lentamente en una revolución islámica que está derivando en una guerra civil confesional cada vez más acentuada.

Esta revolución está apoyada por muchos de los Estados suníes de Oriente Medio y se beneficia de la llegada a Siria de mercenarios armados también suníes. Aunque estaban a favor de algún tipo de reforma, los cristianos de Siria no se han unido de forma generalizada al movimiento de oposición, mientras que los líderes religiosos han advertido a Occidente de las consecuencias que tendrá la caída del régimen de Bashar al-Asad. Mantener el islamismo «amordazado» por lo menos garantiza la seguridad y libertad de culto de los cristianos y de otras minorías (alawíes, drusos). Los cristianos son conscientes de que están en riesgo de convertirse en sujeto de represalias por parte de los islamistas y de que se les acusa de haber apoyado al régimen.

El Informe, que se puede consultar y descargar en la web de la institución, analiza la realidad de 196 países y denuncia una situación altamente problemática en aquellos países cuya constitución hace preceptiva una religión oficial que no deja espacio a otras creencias, como es el caso de Arabia Saudí, o en estados donde se expulsa legalmente a personas de diferentes credos, como sucede en Tayikistán. Entre los países que más preocupan, Menéndez Ros ha aludido también a Sudán, Nigeria, Pakistán o China.

Frente a esto, en el ILR se subraya que en algunos países está creciendo la conciencia de la importancia que tiene la libertad religiosa. Así lo demuestran las decididas intervenciones de gobiernos y parlamentos de diversos Estados europeos, así como las resoluciones del Parlamento Europeo sobre libertad religiosa. Aunque, el director de AIN-España ha querido destacar que "es deseable que esto no se quede en meras declaraciones". El informe destaca que en los Parlamentos de países como España, Bélgica, Italia y Alemania, y  en el Europarlamento, se empieza a hablar de libertad religiosa, y  que Turquía y países postcomunistas devuelven bienes confiscados.

El Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo estudia el grado de libertad religiosa en 196 países. El análisis se refiere a la situación de todas las comunidades religiosas presentes en cada uno de estos países. Entre los grupos religiosos perjudicados por razón de su fe, los cristianos son, en todo el mundo, los que más sufren discriminación religiosa o persecución.
 
En el Informe se puede apreciar, a grandes rasgos, que tanto el derecho fundamental de libre elección de la religión como la manifestación pública de la fe siguen estando amenazados a nivel mundial. Algunos ejemplos son la creciente presión pública sobre los no musulmanes que ejerce la ley anti-blasfemia en Pakistán; la creciente presión de extremistas islámicos en países africanos como Kenia, Malí, Nigeria y Chad; los intentos de grupos laicistas de imponer en algunos países europeos sus propias ideas secularizantes, así como la introducción, en varios estados de la India, de leyes que impiden el cambio de religión.
 
Este informe, que se ha presentado de forma simultánea en varias oficinas nacionales de la institución, se publica en seis idiomas: inglés, español, francés, italiano, alemán y portugués.

José Ángel Gutiérrez
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