• Los bancos se niegan a la petición de Luis de Guindos de no dar dividendo.
    • Y encima el coste de la reforma para el erario público se multiplica.
    • Otro desastre, el de Unicaja y Caja Duero, impone el desastroso método MAFO.
    • No obstante, Rajoy mantiene su norma: ningún banco puede quebrar. Es lo que podríamos llamar encarnizamiento pecuniario.

    En la mañana del martes 20 nos enteramos de que la morosidad bancaria roza ya el 8%. La historia habla de crisis sistémica –o sea el conjunto del sector hecho unos zorros– cuando se alcanza el 9% . Pero tranquilos, los tiempos cambian, y hubo meses que la intervenida CAM superó el 20%.

    En cualquier caso, el dato conocido en la mañana del martes 20 quiere decir algo muy sencillo: las cifras sobre la que se había basado la reforma bancaria del ministro de Economía Luis de Guindos, ya no sirven. Se precisa más capitalización, más provisiones y, ojo al dato, más ayudas públicas. Todo ello, al menos, si se quiere mantener el curioso principio de que no se liquide ningún banco ni quiebre ninguna entidad. De hecho ya han quebrado, pero se mantiene el señuelo de la nacionalización, la intervención y, sobre todo, de subastas con esquema de protección de activos (EPA) que significa que todos los contribuyentes pagan a escote el reflotamiento de un banco quebrado al que no se deja morir. Es lo que podríamos llamar encarnizamiento monetario.

    De esta forma, la reforma bancaria amenaza con convertirse en la losa del Gobierno Rajoy… y él se lo habrá buscado. Además se ha impuesto el denostado método del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (En la imagen). MAFO se ha empeñado en que ningún banco cierre bajo su mandato y en salvarlos a todos a golpe de talonario… de dinero público. Es en lo único en lo que coinciden gobernador del Banco de España y presidente del Gobierno.

    Y encima, el hombre del FROB puso el listón tan alto con la Caja de Ahorros del Mediterráneo que ahora el nuevo Gobierno del PP se ha visto obligado a seguir por la misma línea, primero con Unnim y luego con otra entidad -peligroso precedente- que no había sido nacionalizada: Caja Duero-Unicaja.

    Y es que la jerga financiera –financiés- es un nuevo lenguaje de lo más equívoco. Desde que se iniciara la reforma bancaria con Zapatero, Salgado y MAFO, el trío de la petaca, los expertos se en 'financiés' se han convertido en virtuosos del eufemismo.

    Miren ustedes, la Cam nos va a salir por no menos de 24.000 millones de euros (según el 'financiés', 5.000), Unnim nos va a salir, oficialmente, en financiés, por 500 millones de euros, cuando lo cierto es que el regalo al BBVA nos va a costar a los españoles más de 7.000 millones de euros.

    Ahora, Unicaja, que no está en crisis, se come a Ceiss (sí ya sé que ni les suena pero es el resultado de la fusión de dos cajas castellanas importantes: Caja España y Caja Duero) por 850 millones, cuando lo cierto es que, sólo con las cifras que tenemos por el momento, las ayudas públicas ya superan los 2.000 millones de euros.

    Y ahora la mora. Está claro que el ministro Luis de Guindos debe tomarse un respiro y corregir el rumbo. ¿Es posible? Sí, lo es dejando caer a los bancos 'zombies'.

    Por cierto, visto el escaso margen de maniobra del que dispone, De Guindos ha vuelto a solicitar a los bancos que no repartan dividendo (ya lo intentó con cargo a 2011 y no le hicieron caso). La respuesta del sector ha sido que cada palo aguante su vela, que nones.

    Eulogio López
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