• Las eléctricas continúan bajo sospecha, también del presidente del Gobierno.
  • Pero lo cierto es que el ministro José Manuel Soria y el secretario de Estado, Alberto Nadal, han creado un modelo insostenible.
  • Además, se resuelve el asunto urgente –es decir, evita que la gente se le eche encima- para el primer trimestre del año. Nada más.
  • El Gobierno anuncia un modelo de subasta definitivo, pero ése tampoco es el problema. El problema es cuánto cuesta producir la luz.

Por fin, el mismísimo Mariano Rajoy, en carne mortal, develó el misterio: la luz subirá un 2,3% el próximo 1 de enero. Con eso, en la mejor tradición del PP, el Gobierno salva la cara y evita que el personal se le eche encima... que es lo que hubiese ocurrido si la luz subiera un 11%.

Con eso el Ejecutivo salva la cara, utilizando los buenos oficios de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que el lunes es órgano consultor y el martes decisorio, según depende y según interese.

Además, el Gobierno anuncia un nuevo sistema de subasta, definitivo, para que las eléctricas no puedan manipularla. El propio presidente del Gobierno, en la mañana del viernes, estuvo a punto de decir justamente eso: que las eléctricas tienen la culpa por haber manipulado la subasta. Ahora bien, lo cierto es que el modelo creado por el Gobierno del PP, y la política pro-impuestos y anti-libre competencia del ministro José Manuel Soria (en la imagen) y del secretario de Estado Alberto Nadal, permiten, no ya que alguien manipule el sistema, sino que todo el sistema de subasta constituya, por sí mismo, una manipulación del precio. Incluso anuncia un nuevo sistema de remuneración de transporte y distribución.

Y todo esto, como recuerda UNESA, no ha sido otra cosa que la fijación de un precio político de la tarifa, justo lo contrario de lo que pretende el Gobierno cuando presume de medidas liberalizadoras.

El Gobierno Rajoy ha actuado deprisa y corriendo para evitar el temido e impopular subidón de enero. Eso para el primer trimestre. A partir de ahí, lo que hará será un nuevo modelo de subasta y de fijación de precios. Ahora bien, esa no es la reforma de fondo que necesita el sector eléctrico para evitar el déficit de tarifa. El problema está en el mix de energía, la cuestión de fondo. Es decir, en aprovechar las energías más baratas y amortizadas y abandonar las caras y no probadas. Y todos sabemos lo que eso quiere decir.

De otra forma, nos encontraremos con lo de siempre: que liberalización es igual a inflación.

Miriam Prat

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