El pueblo egipcio aprueba el derrocamiento del líder de los Hermanos MusulmanesUn tribunal de El Cairo ha ordenado este viernes la detención del expresidente egipcio Mohamed Mursi por un periodo de quince días por diversos cargos de homicidio, secuestro y colaboración con el movimiento palestino Hamás en una fuga carcelaria masiva llevada a cabo en enero de 2011 y entre cuyos liberados figuraba el propio exmandatario, según ha informado la agencia estatal de noticias Mena. 

Para los Hermanos Musulmanes, estas acusaciones son "ridículas". "No nos lo tomamos en serio de ningún modo", ha declarado a Reuters el portavoz de los Hermanos Musulmanes, Gehad el Haddad. "Vamos a seguir con las protestas en las calles, y creemos que cada vez más gente va a poner en evidencia lo que realmente representa este régimen, el regreso al viejo Estado de Mubarak, a la fuerza bruta", ha advertido.

El tal representante de los Hermanos Musulmanes no menciona que, según testimonios de ciudadanos, los egipcios están encantados con el derrocamiento de Mursi. De he hecho, a la acción por la que el ejército egipcio le arrebató el poder no lo llaman golpe de Estado porque responde a la voluntad del pueblo egipcio, que estaba harto de Mursi y su gente. Miren si no el testimonio de Kamal Kembel, copto ortodoxo y profesor universitario de El Cairo: "Lo que está pasando en Egipto es una revolución, no un golpe militar: el ejército solo está cumpliendo el deseo de la inmensa mayoría del pueblo". O el de Sidkhy Zakhary (sacerdote católico egipcio): "El pueblo se ha movilizado y ha dicho basta".

Andrés Velázquez
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