Se supone que el martes 26 conoceremos los pormenores del acuerdo entre los gobiernos argentino, mexicano y español sobre la 'paz' entre Repsol e YPF. Pero lo que ya sabemos es que el presidente de Repsol, Antonio Brufau (en la imagen junto a Rajoy), ha resultado desautorizado por ese acuerdo de Buenos Aires, en el que, por parte española, estuvo el ministro de Industria, José Manuel Soria -¿Qué pinta un ministro en un pacto entre empresas-, el presidente de Caixa, Isidro Fainé, como representante del primer accionista, y varios ejecutivos de Repsol.

Pero no Brufau que, de esta forma, ha quedado desautorizado por su propio Gobierno ante una empresa mexicana estatal quebrada y ante los ladrones del Gobierno argentino que expropiaron algo por lo que Repsol había pagado: ¡Eres grande Mariano! No me extraña que España se convierta en un páramo industrial, con presidentes que defienden de esta forma tan singular a sus empresas estratégicas. ¿Se imaginan que el ataque de doña Cristina Fernández de Kirchner hubiera sido contra una empresa francesa o alemana

En primer lugar, los mexicanos de Pemex pretendían comerse Repsol. Una empresa que ha perdido casi 5.000 millones de euros durante los últimos meses, ineficiente hasta unos extremos risibles, pretende comerse a una empresa en beneficios. Ojo, y no había ningún peligro, porque es extracomunitaria y se le puede imponer un veto.

Segundo: la amiga de lo ajeno, Fernández de Kirchner se permite dar un ultimátum, insultar al Gobierno español (por ejemplo, al ministro de Economía, Luis de Guindos) y, al borde de la quiebra, y cercana su salida del Ejecutivo, impone sus condiciones y exige que un ministro del Gobierno español viaje a Buenos Aires para firmar un acuerdo de emergencia... que no cumplirán. Si no, al tiempo.

Conclusión: pierde Repsol y pierde su presidente, que ha resultado desautorizado por el propio Ejecutivo español. Ahora Brufau se verá obligado a refundarse en su propia casa. Es una desautorización injusta y un desastre para España: ¡Enhorabuena Mariano!

Eulogio López

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